viernes, 13 de enero de 2017

El delito de la limosna fácil


Hace algunos años era habitual encontrarse con señoras ante las puertas de los centros comerciales con un menor o con discapacitados en los semáforos pidiendo limosna. Pero desde que se desarticularon algunas bandas mafiosas dedicadas a la mendicidad, por cometer el delito del artículo 232 del Código Penal (Los que utilizaren o prestaren a menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección para la práctica de la mendicidad, incluso si ésta es encubierta, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a un año), el clan mafioso que controla la mendicidad en Palma debe haber dado indicaciones de no usar niños ni discapacitados para poder seguir lucrándose de la buena fe de las gentes sin cometer de facto ningún delito.
Según las noticias publicadas en diversos medios estos últimos días, las personas que practican la mendicidad de forma “asociativa” pueden llegar a recaudar hasta 140 € al día, según cálculos de los agentes de la Policía Nacional y Local. Esto supone que el clan puede estar ingresando unos 4.000 € diarios, 120.000 € al mes. ¿Es esto mendicidad? No. “Mendigar”, según el Diccionario de la RAE, es la acción de pedir limosna y ésta es aquella cosa o cantidad de dinero que se da por caridad, es decir, para paliar cierto estado de precariedad en que se encuentra accidental o provisionalmente una persona. Esta mendicidad no está prohibida ni por las ordenanzas del Ayuntamiento de Palma, ni por el Código Penal. Pero lo que sí está prohibido es usar a menores o discapacitados y la asociación ilícita. No sólo está prohibido, sino que es inmoral y repugnante el abuso del sentimiento de caridad, como también ha sucedido en el caso Nadia.
¿Este clan de la mendicidad está cometiendo algún delito o alguna infracción administrativa? Si es así, ¿se les puede disolver, detener o sancionar? Personalmente pienso que sí y por varios motivos.
En primer lugar, podría considerarse por parte de la Inspección de Trabajo que los mendigos son trabajadores de una empresa que no está dada de alta y que no los tiene debidamente contratados. Se les podría sancionar a los gerentes de esta supuesta empresa por dedicarse a practicar la mendicidad sin las licencias correspondientes. Pero esto es rizar el rizo. Aunque viendo cómo persigue la Inspección a algunos autónomos, bien podría dedicar su excesivo celo a investigar este caso.
Otra posibilidad es que la mafia de los mendigos esté cometiendo un delito continuado de estafa (artículo 248 del Código Penal). En principio, se da el tipo penal porque producen un engaño bastante en aquellas personas que realizan una entrega patrimonial (limosna) que no harían si supieran a qué va a ir destinada. Si esto pudiera demostrarse nos encontraríamos ante un delito de organización ilícita, prohibida por el artículo 515.1 del CP.
Según fuentes policiales, se está realizando un seguimiento de este clan, investigando si efectivamente están incurriendo en algún ilícito penal. Vamos a ver en que queda la cosa, porque estas mafias, como los virus, tienen una tremenda capacidad de mutación para sortear los mecanismos represivos del Estado. Sin embargo, un estado social y democrático de derecho como el nuestro, no puede permitir que se realicen estas prácticas porque redundan en un perjuicio general. ¿Quién va a seguir confiando en quién? Y una sociedad en la que nadie confía en su vecino se convierte en una fuente de conflictos. Si se desprestigia la caridad muchas personas dejarán de serlo.
Palma es una ciudad que, a pesar de algunas deficiencias, mantiene un nivel de bienestar y convivencia muy satisfactorios. Hay que cuidarlo y protegerlo. No dejemos que gente sin escrúpulos dinamite ese gran valor humano que es la caridad para que cada vez haya más personas de buen corazón, más personas solidarias y un mejor convivencia.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Dignidad animal

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales declara en su artículo núm. 10, letra b) “Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal (cursiva del autor).” En este documento de 1977 encontramos la primera referencia a la dignidad de los animales. Se la relaciona con la exhibición pública, como si los animales poseyeran un cierto sentido del pudor, de lo íntimo. La Ley 1/1992, de 8 de abril, de protección de los animales que viven en el entorno humano, de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares prohíbe en al artículo 64 el uso de animales como medio de reclamo o complemento de una actividad autorizada en las vías y espacios libres públicos.
Cuando el legislador prohíbe algún tipo de conducta es para defender algo que considera valioso para la comunidad. Esto es lo que llamamos los juristas el bien jurídico protegido. En la norma citada, ¿cuál es el bien que se ha protegido? No es el bienestar físico. En aquellas conductas prohibidas no es forzoso que se le provoque dolor al animal. Si lo que se protege no es el bienestar físico de los animales, ¿qué se está protegiendo? Lógicamente, el bienestar psicológico; se protege la psiquis del animal del padecimiento que le puede producir la exhibición pública o el uso meramente utilitarista del mismo. Este derecho de los animales que conviven en el entorno humano nos lleva a una pregunta, ¿pueden los animales valorarse a sí mismos de tal manera que sufran lo que llamamos un trato o una vida “indignos”?
 En la medida que se ha estudiado mejor a los animales y se les conoce con más profundidad, se ha descubierto que poseen una vida psíquica compleja. Por otro lado, la falta de capacidad racional en los animales no es un dogma unánime, dado que hay teorías filosóficas y estudios biológicos que defienden que los animales pueden ser cualificados como seres racionales, que perciben el mundo, lo observan, lo representan y actúan una vez que han procesado la información recibida. Los animales desarrollan vida subjetiva.
¿Qué entendemos por dignidad humana? Este concepto no es unívoco y ha sufrido cambios desde la antigüedad hasta nuestros días. Los fundamentos de la dignidad humana han sido básicamente los siguientes, a) el humano es la mejor creación de la divinidad, b) el ser  humano es racional y libre, y c) el individuo es un ser con autonomía frente al Estado ¿Es posible encontrar en estas definiciones un denominador común? Sí. Posiblemente sea el valor de la persona considerada por sí misma, esto es, la valoración que cada persona hace de sí misma y que se explicita en cómo merece ser tratada y considerada.
 Veamos si ese denominador común de la dignidad puede aplicarse a los animales y cómo podemos expandir las categorías que hasta hace poco creíamos exclusivas del hombre a otras criaturas. Hemos indicado que la identidad individual es uno de los denominadores comunes de todos los conceptos históricos que sobre la “dignidad” se han dado. Sabemos que cada animal tiene una identidad que lo hace único. Esa identidad se compone, como en el humano, del ser que ha llegado a ser (especie) y de los comportamientos que necesita para seguir evolucionando (individuo). Así, un delfín es único, en primer lugar porque es delfín y, en segundo lugar, porque cada delfín es diferente al resto de sus congéneres. Cada especie tiene un valor en sí misma y cada individuo de cada especie tiene un valor en sí mismo.
La personificación del valor de la identidad individual es la dignidad. Por esta razón, la dignidad se predica de la persona, de un centro/sujeto que se reconoce a sí mismo y que los demás reconocen como sí-mismo. La “persona” no es sinónimo de ser humano, sino la personificación de su valor como individuo. Los animales también son personas, porque cada uno personifica un valor, el valor de su individualidad, de su historia y de su futuro. La protección de ese valor (la dignidad) es tarea de las leyes y se instrumenta a través de los derechos. Las leyes no pueden crear los derechos fundamentales e inalienables de las personas. De la misma manera, los animales no tienen derechos porque las leyes lo establezcan así. Ellos también poseen derechos fundamentales que las normas jurídicas van reconociendo en la medida que va mutando la mentalidad de la sociedad.
Desde KAFKA a los recientes nobeles de literatura John M.COETZEE (2003), Doris LESSING (2007), o el Príncipe de Asturias, Paul AUSTER (2006), todos han reivindicado la dignidad de los animales. Asociaciones de eminentes juristas trabajan y luchan en los tribunales por el reconocimiento de la dignidad animal. Esta historia no ha hecho más que empezar. Lo poco que se ha descubierto sobre la vida animal ya ha hecho tambalear los fundamentos ideológicos del antropocentrismo. Lo que vayamos descubriendo en los años venideros revolucionará la concepción que el hombre tiene de la naturaleza.

Francisco Capacete González
Especialista en Derecho Animal
Máster en Derecho Animal y Sociedad por la UAB





jueves, 24 de noviembre de 2016

Político hallado muerto en favorables circunstancias

Nos hemos despertado esta semana con la sorpresiva muerte de Rita Barberá. La senadora, de 68 años, ha fallecido después de haber sufrido un infarto la mañana del 23 de noviembre en un hotel de Madrid. A pesar de haber sido atendida por los servicios sanitarios de urgencia de la Comunidad, estos no han podido hacer nada por salvar su vida. La noticia de la muerte ha sido confirmada por los sanitarios del SUMMA así como por fuentes cercanas a la exalcaldesa de Valencia.
Fuentes de Emergencias Comunidad de Madrid han indicado que el 112 había recibido una llamada del hotel Villareal de Madrid a las 7:00 horas. Hasta el lugar se han desplazado los facultativos que han atendido a Barberá en parada cardiorrespiratoria, y a la que durante más de treinta minutos practicaron maniobras de reanimación, si bien finalmente sólo pudieron confirmar el fallecimiento.
El juez ha llegado poco después de las nueve y media de la mañana al hotel y la comisión judicial deberá decidir si se traslada el cadáver al Instituto Anatómico Forense para practicarle la autopsia o certifica directamente la muerte. También se han desplazado al hotel, situado justo frente al Congreso de los Diputados, un equipo de la policía científica (Fuente: La Vanguardia digital). El fallecimiento se produce un par de días después de su declaración ante el Tribunal Supremo por el caso del presunto blanqueo de dinero del Partido Popular de Valencia. Extraña coincidencia.
Repasemos brevemente la retahíla de muertes y accidentes que ha imposibilitado una y otra vez, el esclarecimiento de los hechos imputados en los casos más sonados de corrupción política en España.
El martes 25 de noviembre de 2014, el fiscal jefe de Lugo, D. Juan José Begué Lezaun, apareció muerto en su domicilio en Culleredo (La Coruña). Rápidamente se descartó una acción violenta o la participación de terceras personas. Se estaba ocupando del caso Pokemon, la operación Carioca y el juicio del violador del estilete. El cadáver fue encontrado por la esposa de Begué, Rebeca Rodríguez Figueroa, fiscal de la Fiscalía Provincial de A Coruña, en su domicilio del barrio de La Zapateira. La prensa filtró -en lo que parecía una justificación a priori de un posible suicidio- que el fiscal Begué llevaba tiempo tratándose de depresión. Tanto "El Faro de Vigo" como "La Voz de Galicia", dos diarios gallegos, informaban que todo apuntaba a un suicidio, según fuentes del caso.

En agosto de 2015 muere el juez Antonio Pedreira -que durante casi tres años instruyó el caso “Gürtel”- tras casi 36 meses hospitalizado en una residencia sanitaria del norte de Madrid aquejado de un accidente cerebral. El magistrado, de 66 años, se llevó a la tumba muchos secretos (y presiones políticas) de los tensos inicios de la instrucción del más extenso sumario de corrupción que ha azotado a España desde la llegada de la democracia.
María del Mar Rodríguez Alonso, esposa de uno de los portavoces adjuntos del PP en el Senado, Tomás Burgos Beteta, e implicada en el caso “Gürtel”, falleció el 20 de enero de 2015 en Bilbao, ciudad de la que era originaria aunque residía en Madrid. Su cadáver fue hallado en la habitación de un hotel de la capital bilbaína. Ni la Ertzaintza ni la Delegación del Gobierno en el País Vasco han podido aportar datos sobre las circunstancias en las que se ha producido este fallecimiento. La explicación posterior: suicidio por la muerte de una amiga y su implicación en la trama.
El extesorero del Partido Popular, Álvaro Lapuerta imputado por el juez Pablo Ruz en el caso Bárcenas, que investiga las cuentas del partido en las dos últimas décadas, quedó en estado de coma como consecuencia de una caída que sufrió en 2013 y que le provocó varias hemorragias cerebrales. Este 4 de octubre de 2016 debía someterse a juicio en la Audiencia Nacional, sin embargo la Sección Segunda de lo Penal ha archivado la causa contra él después de que los forenses del tribunal certificaran que padece una “demencia sobrevenida”, como consecuencia del “accidente casero”.
El periodista Isidro Cuberos, exjefe de prensa de Javier Arenas e imputado en el caso Gürtel, fue hallado muerto en octubre de 2015 en Málaga. El cadáver se localizó en un barranco junto a su motocicleta y la hipótesis que se barajó inicialmente es que sufriera un accidente de tráfico. Su nombre saltó a los medios tras su imputación en marzo de 2015 en el caso Gürtel por su supuesto papel de intermediario en la adjudicación del expositor de Jerez en la feria Fitur 2004 a sociedades de la trama de Francisco Correa. El exasesor de Javier Arenas, expresidente de los populares andaluces y actual vicesecretario de Autonomías y Ayuntamientos del PP, fue citado a declarar en la Audiencia Nacional por el juez Pablo Ruz el 28 de abril para que explicara cómo se tramitó el contrato de una operación por la que supuestamente habría cobrado alrededor de 50.000 euros. Ante el magistrado se acogió a su derecho a no declarar al considerar que el presunto delito de prevaricación en el que se le implicaba estaba prescrito.
Accidentes, suicidios, caídas e infartos se han dado como causas de las muertes o incapacidades sobrevenidas de piezas clave en el tablero de la corrupción política. Sin embargo, ninguno de esos casos se ha terminado de esclarecer del todo. ¿Qué diría John le Carré ante esta facilidad con que desaparecen las pruebas? ¿A quién o quiénes favorecen estas circunstancias?
Francisco Capacete González

Abogado y filósofo

domingo, 13 de noviembre de 2016

La desacralización de la naturaleza y el cambio climático

Si tuviéramos que señalar un denominador común a todos los atentados que sufre el medio ambiente y que ha acelerado el cambio climático, podríamos referirnos a la falta de respeto por la naturaleza. Arrojar residuos en el mar, en el aire o en la tierra señala una indiferencia hacia el medio. Falta de conciencia del valor que tiene aquello que es de todos es la lacra de los espacios públicos; hay quien no lanza una colilla en el suelo de su casa, pero sí la tira en la playa o la montaña.
La falta de respeto hacia el entorno natural, las especies que en él habitan y el mismo planeta es una consecuencia de la desacralización de la naturaleza y de la idea que nos hemos hecho del progreso.

A.- La desacralización que sufrimos es una suerte de pérdida del sentido de lo privado ante la aparición de lo público como posesión objetiva. La percepción de lo sagrado es algo íntimo, privado y valioso. “Para H. Arendt lo privado tiene dos fundamentales sentidos. Uno es el de aquello que, con cierto carácter de sacralidad, tiene que ser protegido, resguardado, oculto a las miradas ajenas y a la luz cegadora de lo público, porque se trata de ese ámbito de lo más propio de la existencia de cada cual, de ese ámbito de misterio de las fuentes de la vida, impenetrable e incomprensible en última instancia a la mirada objetivadora del conocimiento”.1 El miedo a lo desconocido, incluso en nosotros mismos y la necesidad de desligarse de la religión para desarrollar el conocimiento científico, llevó a la sociedad occidental a crear un nuevo concepto de la naturaleza y la vida.Desde el tiempo de nuestros más remotos antepasados hasta el siglo XVII se dio por sentado que el mundo de la naturaleza estaba vivo. Pero en los tres últimos siglos una cantidad creciente de personas educadas empezaron a pensar en la naturaleza como algo inerte. Ésta ha sido la doctrina central de la ciencia ortodoxa: la teoría mecanicista de  la naturaleza”.2
Conviene aclarar ya desde este momento que el concepto de “sagrado” tiene que ver con esa esfera privada, íntima de la conciencia individual y no con el seguimiento o sometimiento a unos postulados religiosos. Un ateo materialista que no cree en lo divino ni en la religión posee un sentido de lo sagrado que lo aplicará a su patria, sus tradiciones culturales, su idioma, su familia, sus hijos, etc. Todos los seres humanos, seamos religiosos o no, concebimos algo sagrado y algo que no lo es.
La pérdida del sentimiento o conciencia de lo sagrada que es la vida en todas sus expresiones ha llegado también al ámbito de la payesía, con el aumento aritmético de explotaciones agrícolas y ganaderas de carácter industrial.
Omar Felipe Giraldo describe lo que significaba la tierra para el agricultor tradicional andino: “La chacra, la parcela o la milpa para el agricultor no es espacio equiparable al resto de los lugares. Es tierra arada que se ha vuelto cualitativamente diferente a la tierra colindante: un asentamiento consagrado por medio del trabajo. No es espacio homogéneo, desacralizado o profano (Eliade, 1981) como el de la producción fabril de alimentos. Es el lugar delimitado por el afecto construido durante las faenas de labranza. Tierra trascendente. La parcela es pues tierra sagrada a la que se le rinde culto”.3
El Prof. Leonardo Boff alega cinco razones para considerar sagrada a la Tierra y, según este autor, dotarla de derechos: “La primera es la más alta ancestralidad de la tradición transcultural que siempre consideró la Tierra como Madre. En su visión cósmica, los pueblos originarios sentían que la Tierra era y es parte del Universo a quien rendían culto con un respeto reverencial ante a su majestad. La segunda razón es la constatación científica realizada por parte de sectores importantes de las ciencias de la Tierra (nueva biología, astrofísica, física cuántica). Según ellos, la Tierra es un superorganismo vivo, que articula lo físico, lo químico, lo biológico y lo ecológico, de forma tan interdependiente y sutil que se hace siempre propicia a producir y reproducir la vida. Inicialmente era una hipótesis, que a partir de 2001 pasó a una teoría científica, el grado más alto del reconocimiento en el campo de las ciencias. La atmósfera actual no resulta solamente de mecanismos físicos, químicos y de fuerzas directivas del universo, sino principalmente de la interacción de la vida misma con todo el entorno ecológico. De esta interacción resulta que la atmósfera como la tenemos hoy es un producto biológico. La sinergia de los organismos vivos con los elementos de la Tierra va creando y manteniendo el hábitat adecuado que denominamos biósfera. Si así es, podemos entonces decir: no solamente hay vida sobre la Tierra. La Tierra misma es vida. La vida debe ser amada, cuidada y fortalecida. No puede ser amenazada y eliminada. No puede ser transformada en mercancía y puesta en el mercado. La tercera razón es la unidad Tierra y Humanidad como legado de los astronautas desde sus viajes espaciales. Desde la Luna, o de sus naves, han podido contemplar, llenos de admiración y de sacralidad, la Tierra. Han testimoniado esta experiencia (overview effect): entre Tierra y Humanidad no hay diferenciación. Tierra y Humanidad componen un todo orgánico compuesto de ecosistemas, con sus diferentes formas de vida, especialmente la humana. Esta entidad, única, compuesta de Tierra y Humanidad nos permite decir que la Tierra está viva y es Madre. La cuarta razón es cosmológica: la Tierra y la vida constituyen momentos del vasto proceso de la evolución del universo. La Tierra es un momento de la evolución del universo. La vida es un momento de la evolución de la Tierra. Y la vida humana es un momento de la evolución de la vida. Pero para que la vida pueda existir y reproducirse necesita de todas las precondiciones energéticas, físicas y químicas sin las cuales no puede irrumpir ni subsistir. Por eso hay que incluir todo el proceso de la evolución anterior para entender adecuadamente la Tierra y la vida. Hay una quinta razón que sustenta nuestra tesis, que se deriva de la naturaleza relacional e informacional de todo el universo y de cada ser. La materia no tiene solamente masa y energía. Tiene una tercera dimensión que es su capacidad de conexión y de información. Esto quiere decir, en la jerga cuántica que “todo tiene que ver con todo, en todos los puntos y en todas las circunstancias”. El universo, más que la suma de todos los seres existentes y por existir, es el conjunto de todas las relaciones y redes de relaciones con sus informaciones que todos mantienen con todos. Todo es relación y nada puede existir fuera de la relación. Esto funda el principio de cooperación, como la ley más fundamental del universo que relativiza el principio de la selección natural”.4
No cabe duda que hemos perdido algo fundamental en nuestra relación con el medio ambiente y debemos recuperarlo.
B.- “¿De dónde proviene esta ruptura entre el hombre y su entorno? Tomamos conciencia de ello de manera brutal, pero si se ha introducido de manera insidiosa en nuestra vida, es en gran parte por la idea que nos hemos formado de la noción de progreso (…) Para las sociedades tradicionales, dejarse arrastrar por la aceleración de los tiempos era desconectarse del ritmo cósmico, del mundo de los orígenes. Tenían un concepto de la “geografía sagrada”, una concepción del mundo marcada por la noción de Unidad y cohesión: todo está relacionado con todo, todo tiene un sentido y una orientación, no sólo en el espacio, sino también en el ámbito práctico, psíquico y espiritual”.5

¿Qué hemos entendido por progreso? Producir cada vez más. Esta concepción nos ha hecho perder, como dice el autor, la noción de ritmo natural. Y esto es precisamente lo que hemos provocado en el clima, una aceleración artificial. El clima siempre ha variado, pero a un ritmo natural, coordinado con las especies. Ahora nos encontramos con un cambio brusco del clima y a este fenómeno le estamos llamando “cambio climático”.

Bayer señala en el prólogo del libro de Zaffaroni “La pachamama y el humano que "el humano no ha respondido adecuadamente aún sobre cómo ha venido tratando a la Pachamama. En lugar de lograr el equilibrio para llegar a una paz eterna, ha hecho todo lo contrario. Las guerras, la fabricación de armas, la expoliación y explotación de la naturaleza hasta el hartazgo".6

Y escribe el autor que "No han hecho más que promover un mundo de ricos, pobres, hambrientos, esclavos, de razas `superiores y civilizadas` y de `inferiores y salvajes (…) (L)os derechos de la Naturaleza (la Pachamama) responden a una nueva -en realidad antigua y precolombina- visión en torno a la vida: “el Buen Vivir” y surgen de una matriz social, cultural y cognoscitiva distinta en la relación de los seres humanos con la Naturaleza, la misma que tiene una base en el sentido comunitario y un fuerte enraizamiento en lo sagrado, no en el sentido religioso de la cultura occidental, sino en aquel que entiende a lo sagrado como merecedor de respeto (…) (L)as religiones tampoco han logrado el equilibrio necesario ni el respeto a la vida, no sólo de los seres humanos sino de todo lo existente. Al contrario, elaboraron instituciones y categorías discriminadoras y crueles: inquisiciones, santos y pecadores, impíos y genuflexos, ricos y hambrientos".7

Debemos redefinir la idea de progreso que podemos seguir. Y no puede ser otra que un progreso ético y en valores humanos, mientras se implementa una retirada sostenible. Esta es la propuesta de Es Racó de ses Idees, incluir en la futura ley del cambio climático un reconocimiento del carácter sagrado de la naturaleza y una implementación de medidas para concientizar a la población sobre ello.

Grupo de investigación en filosofía comparada
Coordinador: Francisco Capacete
Es Racó de ses Idees

NOTAS
1 CRÍTICA FENOMENOLÓGICA DE LA AUSENCIA DE LA CORPORALIDAD EN EL CONCEPTO HABERMASIANO DE LA ESFERA PÚBLICA. Tesis doctoral de José Mª Terrón Muñoz en la Universidad de Granada (2003).
2 EL RENACIMIENTO DE LA NATURALEZA. Sheldrake, Rupert. Edit. Upasika.
3 HACIA UNA ONTOLOGÍA DE LA AGRI-CULTURA EN PERSPECTIVA DEL PENSAMIENTO AMBIENTAL. Giraldo, Omar Felipe. POLIS, Revista latinoamericana, núm. 34, 2013.
4EL HORIZONTE DE LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA. Boff, Leonardo. Revista América Latina en Movimiento No.479.
5 GEOGRAFÍA SAGRADA DEL ANTIGUO EGIPTO. Schwarz, Fernand. Edit. Errepar (1996).
6 LA PACHAMAMA Y EL HUMANO. Zaffaroni, Raúl. Editorial Colihue (2012).

7Id. Ant.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Los sueños de Jane Goodall

Jane en Gombe
Hace pocos días me encontraba tomando un café con Federico Bogdanowicz, miembro del Instituto Jane Goodall España, quien ha venido a Palma para impartir una conferencia sobre la labor del Instituto y sus programas de ayuda y concienciación. Estuvimos departiendo casi toda la mañana sobre este tema común que es la protección de los animales. Yo tenía mucho interés en conocer los objetivos de su trabajo y naturalmente llegamos a la persona de Jane, su ejemplo de integridad, su compromiso firme y su energía desbordante con la que se entrega a todo lo que hace. Federico me mostró el lado más humano de Jane –dado que la conoce personalmente desde hace varios años- y me sorprendió gratamente que ese lado más humano coincide con el otro lado, el de la musa del ecologismo, el de la Mensajera de la Paz de la ONU, el de la laureada con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, el de la fundadora del instituto que lleva su nombre y su alma.

Permítanme compartir algunas notas sobre la personalidad de Jane -como a ella le gusta que le llamen. Su infancia transcurrió en la localidad de Bournemouth, donde pudo dedicarse a lo que más le gustaba: observar la vida de los animales. Como a tantos niños –recordemos a Heinrich Schliemann y su fantástico descubrimiento de Troya- la lectura de un libro de aventuras alumbró en ella un sueño. Se trataba de la Historia del Dr. Dolittle. Ella quería ser como él y viajar a África para cuidar a los animales. La suerte le sonrió y, de entre 600 solicitudes, fue aceptada la suya para trabajar como secretaria  del eminente Louis Leakey. Éste fue quien la envió a la reserva de Gombe para que estudiara el comportamiento de los grandes primates y así establecer algún tipo de parentesco que pusiera luz en la confusa evolución homínida. De esta manera y con la ayuda infaltable de su madre, Jane cumplía su sueño: vivir en la selva ayudando a los animales, es decir, ser mejor que la Jane de Tarzán.

A medida que avanzaban sus estudios de campo comprobaba algo que ya sabía de pequeña, que los animales tienen personalidad. Descubrió que los gorilas, chimpancés y orangutanes tienen cultura que transmiten a sus descendientes, que son seres sensibles y emotivos e, incluso, que piensan, recuerdan y planifican. Entonces nació en ella otro sueño, convencer a los colegas de las universidades de que los grandes primates son seres vivos muy parecidos a los humanos. En los años 60 los científicos se reían de ella y eran reacios a aceptar sus investigaciones. Pero con el tiempo y una gran tenacidad lo consiguió.

En 1986, al clausurar un congreso de primatólogos en Chicago, algo cambió en Jane. Otro sueño se formaba en su corazón. Tomó conciencia de la situación en que se encontraban muchos primates salvajes y las amenazas de deterioro de sus hábitats, así como la amarga situación en que se encontraban todos los primates usados en laboratorios, circos y zoológicos. El gran sueño de Jane que nació entonces fue, no solamente salvar a los primates de la extinción, sino ayudar a salvar el planeta y todos los seres vivos que en él habitan. Desde ese año, se ha venido dedicando a esta mastodóntica labor. Fundó un instituto que ha abierto sedes en más de 30 países. Inició el programa Roots&Shoots de educación ambiental y voluntariado que ha llegado a más de 130 países y a miles de jóvenes. Viaja más de 300 días al año impartiendo conferencias, ofreciendo entrevistas, inaugurando programas y proyectos y luchando denodadamente por conseguir fondos con los que salvar y cuidar a sus queridos chimpancés de Gombe y a los pueblos que viven alrededor de las reservas.

No le gusta el lujo, vive espartanamente. Prefiere la habitación de la casa de un conocido a un hotel. No consume más de lo necesario. Y, con la serenidad de las selvas de Tanzania, siempre ofrece a través de su mirada y sus palabras la esperanza en un mundo mejor.
¡Gracias Jane por tus sueños!

Francisco Capacete González
Especialista en Derecho Animal

Abogado y filósofo