sábado, 6 de febrero de 2021

La ética secuestrada

 

La antroposfera es la zona de la biosfera en la que se desarrolla la actividad humana. El desarrollo tecnológico ha permitido a las sociedades humanas aumentar exponencialmente su actividad, llegando a afectar a la casi totalidad de la superficie terrestre. Nos hemos imbuido tanto de tecnología que el filósofo italiano Luciano Floridi ha denominado infoesfera a nuestro entorno digital, el último mundo nacido de la tékne humana. Hemos creado un mundo sutil, etéreo, onditudinal, del que depende prácticamente toda la actividad humana. Por caminos invisibles, por rutas inextricables y senderos desconocidos, marcha la información que necesitamos para realizar nuestra actividad cotidiana.

Floridi ha identificado la inteligencia artificial de nuestros días como la responsable de una profunda ofensa al ser humano. Ha secuestrado nuestra libertad y, por tanto, nuestra sensibilidad ética. Así como el mercado manda lo que hay que comprar y vender, así como los modelos meteorológicos nos indican si podemos salir de excursión con la familia, de la misma manera, lo digital determina, despóticamente, la inmensa mayoría de nuestras acciones. ¡Cuántas veces no nos ha ocurrido eso de que “el programa no me deja”, cuando hemos ido a hacer una reclamación por un error de una gran compañía! ¡Qué tristeza observar que el médico de cabecera se ha convertido en un servidor del programa informático y, en lugar de mirar al paciente, mira la pantalla del ordenador como si fuera éste lo más importante! Qué denigrante descubrir que una inteligencia artificial está decidiendo lo que nos gusta. Y qué decir cuando queremos ser atendidos por un ser humano y lo que escuchamos al otro lado de la línea es un programa informático con voz cuasi humana.

Como todo ello es lo habitual corremos el riesgo de confundirlo con la realidad. No. No podemos consentir que nos convenzan que lo real es ese trato degradante. Los seres humanos merecemos un trato humano. La eficacia sola no basta, requerimos alma, arte, calidez, comprensión, empatía, solidaridad, compasión, ánimos, apoyo, abrazos, besos, miradas, en definitiva, espíritu.

Nos hemos secuestrado la ética y el espíritu humanos con la excusa de la eficacia. Eficacia como sinónimo de optimización de recursos. Optimización de recursos como sinónimo eufemístico de despidos y recortes de plantillas (no de ahorro energético e impacto ambiental). Eficacia como sinónimo de mejor servicio. Mejor servicio como sinónimo de rapidez e inmediatez (no de calidad). Rapidez como sinónimo de “cuanto antes, sea como sea”. Eficacia como sinónimo de barato, cueste lo que cueste.

La tecnología digital permite realizar muchos millones de procesos más que hace cincuenta años. La consecuencia es la devastación del planeta. Para fabricar artilugios digitales se destruyen selvas y pueblos enteros. Destruir un pueblo es destruir su historia, su cultura, su sabiduría, su futuro. Es destruir la diversidad humana. Las corrientes de circulación digital consumen inmensas cantidades de energía que sólo pueden generarse a través de centrales nucleares. Y ya sabemos adónde van a parar los residuos nucleares. A lugares donde seguramente afectarán al medio ambiente por miles de años. Gracias a la tecnología digital compramos y vendemos por todo el mundo, vendiendo sandías de China en Mallorca y sandalias de Menorca en Pekín. ¿Realmente necesitamos sandías chinas en Mallorca y los pekineses sandalias menorquinas? Seguro que no. El problema es que transportar las sandías y las sandalias requiere quemar mucho combustible.

La tecnología digital se ha infiltrado de tal manera en el ocio que los jóvenes y no tan jóvenes desatienden las relaciones humanas por su dependencia de los dispositivos digitales y la oferta de entretenimiento que ofrecen. Un entretenimiento tan superficial que cada vez es más difícil encontrar personas que piensen por sí mismas y tengan cierta capacidad de reflexión. Un hombre que no piensa deja de ser hombre y se convierte, en la era digital, no en un animal, sino en una máquina. A este ritmo, las inteligencias artificiales superarán con creces a la humana y es que se lo habremos facilitado enormemente.

El trato denigrante, la contaminación enfermiza y la deshumanización creciente son las lacras de la infoesfera. ¿Cómo hemos podido admitir todo esto? ¿Por qué no nos hemos levantado antes contra tal erosión de lo humano? El argumento preferido para justificar la tiranía de la tecnología digital a cualquier precio ha venido siendo la salud. Cada vez que se ha pronunciado alguien en contra del abuso de la tecnología, han contrarrestado sus argumentos con los grandes avances que lo digital ha producido en medicina. Ante el tema de la salud pareciera que tuviéramos que tragarnos nuestros reproches. Sin embargo, un repaso de la evolución de nuestras costumbres nos permitirá seguir argumentando en contra del abuso de la tecnología superando la excusa del avance en temas de salud.

Antes del desarrollo del consumismo se vivía de una manera más saludable. Los alimentos eran más naturales, las bebidas menos azucaradas, las carnes menos cancerígenas y los entremeses menos grasientos. Se vivía con un ritmo menos frenético y el estrés era mucho más bajo. Las dolencias cardíacas no llegaban, ni por asomo, a los índices actuales. Se respiraba un aire menos contaminado y, siendo el nivel cultural más elevado, los problemas psicológicos eran menos y menores. Pero llegó el consumismo y lo trastocó todo, produciendo, a su vez, más enfermedades y agravando las ya conocidas. Ante tal panorama producido artificialmente, la medicina tuvo que ponerse a encontrar remedios y, con ayuda de la tecnología digital, ha fabricado muchos medicamentos y tratamientos para curar los desarreglos del consumismo. Así, el avance en tecnología médica está propiciando la continuidad de la sociedad enferma.

No podemos dejar que la tecnología digital dicte nuestra manera de vivir, de pensar, ni de sentir. Mientras tengamos la ética secuestrada por la eficacia, no nos daremos cuenta del entuerto en el que estamos metidos. Salgamos de aquí concienciando que la eficacia no vale a cualquier precio y menos al precio de vender nuestra alma y nuestra identidad.

 

Francisco Capacete González

Abogado y filósofo

 


miércoles, 4 de noviembre de 2020

No hay dinero para los funcionarios


 

 

Según informaba este rotativo hace unos días, el Govern ha aprobado el proyecto de presupuestos para el próximo año que ascenderán a 5.881,5 millones de euros, lo que supone un 0,2 por ciento menos que el de 2020. La Consellera de Hacienda, Rosario Sánchez, presentó los presupuestos en una rueda de prensa. Preguntada por el anuncio sobre la congelación del sueldo de los empleados públicos, ha indicado que “en las circunstancias actuales se han priorizado otras cuestiones que no son el incremento de sueldos”.

Obviamente, los sindicatos han puesto el grito en el cielo. Uno de sus argumentos es que aquellos que han sacrificado más para contener la pandemia han sido los funcionarios y lo que reciben a cambio es una pérdida de su poder adquisitivo. No es justo.

Los presupuestos están disponibles en internet para toda la ciudadanía. Cualquiera los puede consultar. Yo lo he hecho, pero tengo que admitir que no he entendido ni papa. No obstante, algunas cosas he pillado. Vamos a ver qué ha priorizado el Govern en sus presupuestos que ha impedido revalorizar los salarios de los funcionarios.

En prácticamente todas las direcciones generales e instituciones de la Comunidad Autónoma, además de en el Parlament, se ha priorizado que continúe el gasto en prensa, revistas y otras publicaciones. Entre 16.000 y 500 €, para cada dirección general. Los servicios comunes tienen presupuestado un gasto de prensa de 105.000 €. Esta partida incluye, fundamentalmente, los periódicos que van a tener a su disposición los directores generales, los altos cargos, consellers y presidentes. Me pregunto si no hubiera convenido más a un criterio de solidaridad y equidad, que durante el 2021, año durante el que la crisis va a afectar trágicamente a las islas, la Presidenta, los políticos y altos cargos, como gesto solidario, se pagaran de su bolsillo los periódicos y publicaciones que desearan leer, como tiene que hacer cualquier ciudadano de a pie, en lugar de cargarlo al erario público.

Siguiente punto espinoso es la indemnización por residencia. Lo que cobra un funcionario de carrera es apenas el 3% de lo que cobra por este concepto un político, denuncian los sindicatos. Sin embargo, en los presupuestos para el 2021, no existe ninguna rebaja en esta indemnización para la clase política. Me llevo las manos a la cabeza y pienso si los políticos no podrían haber realizado un pequeño esfuerzo solidario y haberse apretado un poquito el cinturón, reduciendo las cuantías de esa indemnización a lo mínimo. Sobre todo, teniendo en cuenta que, como dicen a los medios, todos nos tenemos que sacrificar para salir de esta crisis.

Siguiente partida de los presupuestos que llama mi atención, la comunicación institucional. Se le asignan casi 3.000.000 euros. La comunicación institucional es una manera fina de hablar de propaganda política. Por ejemplo, ese cartel enorme que hay en las obras de las carreteras anunciando que se están realizando obras en la carretera gracias al gobierno de turno y a los fondos europeos, es propaganda que tiene la intención de rentabilizar electoralmente. Este tipo de anuncios no son necesarios, así como anuncios de una página en los periódicos informando de lo que está haciendo el Govern. Se ha priorizado continuar con este gasto en lugar de dotar de mayor poder adquisitivo a los funcionarios.

También ha priorizado el Govern por encima del aumento del sueldo de los funcionarios, el gasto en postales. A ver, ¿ustedes creen que en medio de la mayor crisis que está viviendo esta comunidad autónoma, no puede la Administración renunciar a las postales?

Déjenme ilustrarles con otra atrocidad presupuestaria más, otro ejemplo de las prioridades del Govern. Hay partidas de dietas. Hay partidas de gastos por la asistencia a reuniones y conferencias. Hay partidas de gastos de traslados, además de gastos de gasolina de los coches ¡Qué bien que nos la meten! Además de pagar la asistencia a una reunión o a una conferencia, hay que pagar por el traslado y por las dietas. ¡Por lo mismo, estamos pagando a determinados cargos de la Administración Pública, tres veces! Esto es lo que ha priorizado el Govern por encima del salario de los funcionarios.

Si sumamos el importe total de todas las partidas innecesarias en tiempos de crisis, si reducimos las retribuciones de políticos y altos cargos, los únicos que no se congelan sus prebendas económicas, salen las cuentas y pueden aumentarse los salarios de los funcionarios en proporción al encarecimiento de la vida y a su merecido reconocimiento en esta crisis que es, digámoslo bien alto, cuestión de todos, también de los políticos.

Francisco Capacete González

Filósofo y abogado

 

 

sábado, 19 de septiembre de 2020

El Estado sale al rescate



Ya prácticamente nadie recuerda el rescate de la banca española que se realizó como consecuencia del agujero financiero que provocaron intencionadamente las entidades bancarias y que tuvo su momento más agudo en 2008. Las negociaciones comenzaron en junio del 2012 y en diciembre ya estaba todo arreglado. Seis meses para un proceso muy complicado en el que participaron la comunidad europea, el estado español, auditores internacionales, entidades bancarias, se crearon organismos como el FROB y el SAREB, todo ello en un tiempo récord. Todos los mecanismos administrativos de varias instancias se pusieron a trabajar a destajo para que la banca española no terminara en la uci por insolvencia aguda. El Estado salió al rescate de unas empresas privadas con un frenesí digno de súbditos que adoran a sus dueños.

Desde el estado de alarma, el Estado ha tenido que salir al rescate de otras empresas privadas y de los trabajadores que están padeciendo los efectos, no de su avaricia –como fue el caso de la banca-, sino de una pandemia que nadie podía prever.

¿Cuánto tiempo durarán las negociaciones y cuánto tiempo tardará el estado en pagar los ERTES a los trabajadores? ¿Trabajará tan duro como lo hizo con la banca? ¿Se coordinarán las diversas administraciones para lograr el objetivo lo antes posible? Las respuestas, desgraciadamente, son negativas. Llevamos más de seis meses y todavía se están negociando las prórrogas de los ERTES. La administración central y las administraciones autonómicas se enfrentan y no se ponen de acuerdo. Aunque en junio el Gobierno aseguraba que de los casi tres millones y medio de trabajadores afectados por ertes sólo quedaban unos trescientos mil por cobrar, otros agentes sociales y políticos lo desmentían y hablaban de un millón. Pero, más allá de los datos publicados en boletines y entrevistas, en la calle se escuchaban y se siguen escuchando las voces de aquellos trabajadores que siguen mirando con esperanza sus cuentas bancarias, para saber si se les ingresa la paga prometida. ¡Espero que no tengan que esperar tanto como el pueblo hebreo para pisar la tierra prometida!

En junio el CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios) pedía al Gobierno que aumentara la plantilla de funcionarios para tramitar los ERTES que iban llegando y los que presentaban irregularidades ¿Creen ustedes que el Gobierno hizo lo mismo que con la banca, que creó dos entidades ex profeso (FROM y SAREB) para coordinar el rescate y sus consecuencias? No lo crean, ni un solo funcionario más de los que ya estaban adscritos a los servicios de tramitación de los ERTES. No se ha creado ninguna oficina especial, no se ha asignado ningún funcionario extra, los teléfonos de cita previa no funcionan o están colapsados y las páginas web no tienen respuestas concretas.

¿Cómo es posible que la Administración pública –da igual el partido que gobierne- implemente toda una serie de medidas e instrumentos para salvar a la banca en un tiempo récord y que no haga lo mismo para salvar a los trabajadores? Esta es una cuestión de intenciones, no de imposibilidades legales ni procedimentales. Y es que los partidos políticos tienen sus favoritos, todos ellos prefieren a la banca, a las eléctricas, a las farmacéuticas, etc., antes que a los trabajadores. Esto es un hecho, se diga a voces o no.

Los partidos que integran el Gobierno del Estado cambian cada equis elecciones. Se van turnando la derecha y la izquierda regularmente, rítmicamente, diríase consensuadamente, alternándose políticas que de cara a la galería parecen más liberales unas y más sociales otras. Sin embargo, en las cocinas y cloacas del Gobierno se cuecen las mismas intrigas, los mismos ocultos proyectos, las mismas absurdas medidas, los mismos corruptos propósitos. Da igual el partido que gobierne, el palacio sigue oliendo a podredumbre.

La Política no es esto. La Política es la ciencia y el arte de conducir a los ciudadanos hacia un ideal de justicia que podemos llamar “civilización”. Una civilización es una sociedad que tiene conciencia de su propia identidad integrando las diferencias y los matices en un proyecto común. La Política tiene más de filosofía que de economía porque necesita de ideas claras y elevadas para servir a todos los ciudadanos sin excepción. Un Político es un ciudadano que ha aprendido a conducirse a sí mismo y, por esta razón, puede ayudar a conducir a los demás. Es una persona austera, sencilla, digna, independiente de los poderosos y de los miserables, afable con los gobernados, sensible con los desfavorecidos, tajante con los injustos y dialogante con los países vecinos. Confucio lo describió con el ideal del Ju y Platón con el ideal del Guardián. Ambos explicaron que un verdadero Político sirve exclusivamente a la Justicia y a su Pueblo.

Francisco Capacete González

Abogado y Filósofo

viernes, 21 de agosto de 2020

Las crisis de la crisis

 

La historia, como todo en este universo, sigue la ley o principio de causalidad. Los fenómenos históricos, los hechos, vamos, lo que pasa, es la consecuencia de hechos anteriores que los han producido. Todo tiene una causa y toda causa tiene una consecuencia. A esta ley los orientales le llamaron karma. Vivimos un momento de la historia de la humanidad muy interesante porque se están precipitando las consecuencias de las crisis anteriores y esto nos permite enlazar unas causas con otras, en una cadena que puede darle sentido a nuestro presente. Si sabemos por qué ocurren las cosas duelen un poco menos y podemos encontrar una solución más eficaz.

Dicen los físicos que la materia es energía y que la energía tiene el poder de mover la materia. Efectivamente, sin la energía generada por la combustión o por la electricidad, el coche no se mueve. Dicen los filósofos orientales y los psicólogos que las emociones y los deseos mueven la energía y efectivamente, por muy cansados que nos encontremos, si nos invitan a algo que nos gusta mucho sacamos ganas y energía hasta de debajo de las piedras. Y lo psíquico puede ser equilibrado por lo mental porque las ideas tienen el poder de darle forma, sentido y armonía a todo lo demás. Existe una especie de cauce natural en la que lo mental se vierte e influye en lo psíquico, lo emocional, a su vez, lo hace en el ámbito energético y éste en la materia. Por lo tanto, las crisis materiales tienen su causa en las crisis energéticas, éstas en las crisis psicológicas, que son causadas por crisis mentales y, en última instancia, estarían las crisis de valores espirituales. Vamos a ilustrar esto con ejemplos recientes.

Nos encontramos inmersos en una crisis material, la que afecta a nuestra salud y nuestro cuerpo. Esta situación no debe hacernos olvidar que un número importante de seres humanos y animales sufren una crisis mucho más material y angustiosa que es la falta de recursos para sobrevivir. También es una crisis material. Es la que más se ve. Es la menos invisible, la más impactante, como todo lo material. La causa de esta crisis la vamos a encontrar en la crisis energética. La crisis del petróleo que ocurrió en los setenta, inició un periodo de angustia que se intentó superar con la especulación y la acumulación de riqueza. Miles de millones de seres humanos perecieron a consecuencia de la avaricia de unos pocos. ¿Se acuerdan de las crisis humanitarias de los setenta y ochenta? No se buscó la causa de la angustia, sino que se tapó la herida y se siguió adelante, a pesar del tufillo creciente a podredumbre. En los noventa llegó el paraíso para la clase media que creció y se enriqueció, cada uno a su medida. Euforia económica y consumista. Borrachera de éxito. Al día siguiente llegó la resaca (crisis económica) y cuando se pasaron los efectos de la juerga, gracias al café cargado de la burbuja inmobiliaria e hipotecaria, se destapó la herida que ha venido a desembocar en la crisis sanitaria de la Covid-19 y la Covid-20 (la reciente mutación del coronavirus).

La crisis económica que ha generado una deuda pública inasumible, niveles de paro desbordantes, situaciones críticas de bancos y empresas, etc, fue generada por la crisis psicológica que supuso la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría. El uso de la bomba atómica contra población civil en Nagasaki e Hirosima y los campos de concentración alemanes y soviéticos, traumatizaron a millones de personas en todo el globo. ¡Qué miserables habíamos llegado a ser!  ¿Dónde quedaban los derechos humanos, la dignidad, todo aquello por lo que los demócratas del mundo habían luchado? ¿Quiénes eran el bueno y el malo en esta película? Y para rematarlo, Vietnam. Ya no importaba nada, los valores humanos se defenestraron y se abrió la puerta a la especulación salvaje, a la experimentación con los pueblos y a la crisis económica que se fraguó, precisamente, por la falta de valores humanos que aprovecharon los avaros sin alma.

La psiquis colectiva estaba débil por la crisis mental, es decir, de las ideas y el conocimiento. La hallamos en los años veinte con los inicios de la física cuántica y la crisis del materialismo. Cuando todo el mundo pensaba que ya no quedaba nada más por descubrir y que el cosmos quedaba explicado por las leyes que reformuló Newton, entran en escena las partículas subatómicas con su obsesión por comportarse, a la vez, como partículas y como ondas, es decir, como materia y como energía. Con el desarrollo de la física de partículas o mecánica cuántica, se fue descubriendo que el mundo no era como se pensaba y que el tiempo y el espacio no eran sólo lo que se conocía hasta el momento. La crisis mental o del conocimiento fue la duda, una duda propiciada por los filósofos nihilistas y existencialistas y, en mayor medida, por los tres filósofos de la sospecha, Nietzsche, Marx y Freud.

Si queremos, de verdad, superar la crisis que vivimos en estos momentos, no basta con las medidas higiénicas y profilácticas, es necesario comenzar por tener unas ideas claras -este es el gran valor de la filosofía-, armonizar las emociones y deseos -por ejemplo, haciendo ejercicios de desear menos cosas- y, por último, administrar nuestra energía y nuestro dinero en base a valores humanos y no al egoísmo ni la avaricia. Durante cien años hemos dejado que el mundo se vaya cayendo sin hacer nada por evitarlo. La consecuencia es que ahora nos encontramos con mucho por hacer. Hay que volver a construirlo. ¡Levántate, Lázaro y levanta el mundo! ¡Así se superan las crisis!

Francisco Capacete González

Filósofo y abogado

 


miércoles, 15 de julio de 2020

Los gatos de Cala Gat

Petición · No a la retirada de la colonia felina legalizada de ...

Informaba Diario de Mallorca el pasado 5 de julio que el ayuntamiento de Capdepera ha ordenado el cambio de ubicación de la colonia felina de Cala Gat, después de haber recibido quejas de vecinos de esta zona urbana, manifestando que no desean esta instalación en un área residencial. Los problemas con las colonias felinas son, desgraciadamente, un problema de desinformación. La ciudadanía no sabe los múltiples beneficios que aportan las colonias controladas de gatos. Algunas personas opinan que no traen más que problemas. Sin embargo, esto no es cierto. La otra vertiente de la desinformación es el desconocimiento o poca formación legal que tienen la mayoría de técnicos municipales y concejales respecto a la regulación legal del tema. Veamos qué dicen las leyes.

Las competencias de los ayuntamientos se regulan fundamentalmente en los artículos 7, 25, 27 y 36 de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local. El artículo 25 de la LRBRL recoge las competencias específicas de los municipios, señalando que los mismos ejercerán en todo caso como competencias propias en las siguientes materias:

j) Protección de la salubridad pública.

En este epígrafe entran todos aquellos temas que tienen que ver con las condiciones de salud pública, esto es, las condiciones saludables del entorno urbano o rural en el municipio. La proliferación de animales sin control puede afectar a la salubridad pública por cuanto pueden convertirse en vectores de transmisión de zoonosis. Los animales que no tienen dueño también son competencia de los ayuntamientos. Por consiguiente, corresponde a los ayuntamientos la regulación de las colonias felinas. Como el municipio de Capdepera, en el que se ubica la colonia felina de Cala Gat, no ha regulado las colonias felinas, debemos considerar a los gatos que las componen como animales domesticados e ir a lo que la ley ordena para estos.

La Ordenanza de medidas para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en el espacio público de Capdepera establece en su artículo 230 que “El trato que reciban los animales se ha de regir por criterios humanitarios. Queda prohibido dañarlos y tratarlos con crueldad, sean de la especie que sean”. Esto significa que, de aprobarse el traslado de una colonia felina, debe realizarse de manera gradual, para que los gatos no sufran por el cambio de localización. Se sabe que los gatos son extremadamente territoriales y sufren mucho que se les separe de su territorio. La reubicación de una colonia de gatos no es fácil y debe realizarse siguiendo un protocolo avalado por un técnico entendido en comportamiento animal.

El artículo 267 dispone que “La captura y el transporte de los animales se hará siguiendo criterios humanitarios, con técnicas adecuadas a cada animal, en condiciones higiénicas y con garantías para la seguridad del personal que participe. El personal que se encargue ha de ser especializado”. El ayuntamiento de Capdepera debe dedicar personal especializado a la reubicación de la colonia de Cala Gat. Así lo ordena su propia normativa. Y la captura y transporte de los gatos de la colonia debe realizarse de tal manera que los gatos no sufran gratuitamente. La captura ha de ejecutarse con jaulas trampa adecuadas, guiándose en todo momento por la etología propia de la especie. El transporte y la nueva zona donde se ubicará la colonia debe seguir el criterio dictado por la autoridad científica para que los gatos se desorienten y orienten sin padecer más estrés del estrictamente necesario. Esto no es difícil siempre y cuando se cumpla con lo que indican los especialistas.

La Ley 1/1992, de 8 de abril, de Protección de los Animales que viven en el entorno humano establece en el artículo 3 que se prohíbe infligir daños, sufrimientos o molestias gratuitas a los animales. Los vecinos que no toleran a los gatos o a las colonias deben tener claro que cualquier conducta que atente contra ellos puede suponer una infracción administrativa o, en los casos graves, un delito. Asimismo, el ayuntamiento debe cuidarse de no forzar la reubicación de los gatos porque podría incurrir en una infracción administrativa.

Para que las Entidades locales puedan cumplir con todas sus responsabilidades necesitan una suficiente financiación, personal formado y medios materiales suficientes. A día de hoy, pocos son los municipios que pueden implementar los medios materiales y humanos para cumplir con todas sus competencias en materia de protección animal. Sin embargo, no pueden hacer dejadez de sus funciones. Los ayuntamientos deben proteger a todos los animales que se encuentren en su municipio. El ayuntamiento de Capdepera debe proteger, porque la ley así lo ordena, a la colonia felina de Cala Gat.

El papel de las Entidades locales en la protección animal es crucial y cada vez lo será más. Pensar globalmente y actuar localmente adquiere más significados y relevancia a la luz de las competencias que tiene atribuidas en materia de protección animal.

Francisco Capacete González

Especialista en Derecho Animal