sábado, 5 de diciembre de 2015

La Filosofía, un estilo de vida



Nuestro queridísimo Ramón Llull, apodado “lo foll”, bien pudiera haber sido el modelo que inspirara el libro del mismo título –El Loco- del poeta libanés Khalil Gibran. Tanto el personaje de ficción como el filósofo mallorquín mantuvieron un estilo de vida basado en la búsqueda del conocimiento y el amor hacia todos los seres humanos. Philo-sophos, la palabra griega de la que deriva la latina “filosofía”, tiene varias acepciones relacionadas con esa forma de vida. Puede significar tanto el amor por la sabiduría, como el conocimiento del amor. Dos conceptos hijos de una misma idea: vivir apasionadamente el conocimiento de la vida y la búsqueda del sentido de la misma.

Con este preámbulo quiero unir dos eventos muy importantes, el 700 aniversario de la muerte del “Beato” y la declaración por la UNESCO del tercer jueves del mes de noviembre como el Día Mundial de la Filosofía. Este año 2015 debería ser una oportunidad para promocionar la filosofía, con todos los valores que contiene. El filosofar, entendido como una manera de vivir, aporta claridad mental, serenidad psicológica, respeto hacia lo diferente, capacidad de convivencia, ánimo descubridor, espíritu de aventura interior, formación ética, coherencia individual, inteligencia teórica y práctica, felicidad, mística, buen humor y capacidad de solucionar conflictos. Justamente, aporta una serie de valores y cualidades que son hoy más necesarios que nunca.

Sin embargo, los gobiernos de este país se llenan la boca de cifras y dejan frustradas las esperanzas educativas. Pareciera que todo va bien porque la macroeconomía presenta buenas cifras, baja la tasa de paro interanual, baja el déficit y se lanzan las campanas al vuelo. Pero, ¿qué pasa con los jóvenes, están recibiendo una correcta educación? ¿Qué pasa con los ancianos, quién les ayuda a afrontar con ánimo sereno el misterio de la muerte? ¿Qué pasa con los nuevos pobres –la otra cara de los nuevos ricos-quién les enseña que la derrota definitiva no existe, que siempre se puede volver a empezar? ¿Qué pasa con los jóvenes investigadores, quién se cuida de ellos? ¿Quién se cuida de enseñar a pensar, a sentir y a actuar con principios éticos? ¿Quién enseña a aprender de los propios errores? ¿Quién enseña a buscar a dios más allá de las religiones? ¿Quién enseña que todos los seres humanos vamos en un mismo barco y que si hace aguas el barco naufragamos todos? ¿Quién enseña a dialogar, a escuchar, a compartir ideas, a crecer juntos con el diálogo, a descubrir juntos nuevos horizontes del conocimiento? 

Todas estas preguntas y muchas más quedan sin respuesta por parte de los gobiernos de turno. Han perdido otra ocasión, sobre todo en Mallorca, para promocionar la filosofía y sus valores. No voy a entrar a considerar qué beneficios extraen los políticos de la incultura de los ciudadanos, pues tú, querido lector, ya lo sabes. Cuando Platón describió la Caverna como una alegoría de la sociedad sin educación, confeccionó una especie de plantilla que sirve para descubrir a los ignorantes que se disfrazan de sabios, a los niños sin carné de conducir que pretenden conducir a los demás o en palabras del flamante Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Emilio Lledó, "un ignorante con poder político y repleto de ignorancia que determina nuestras vidas". 

Como homenaje a Ramón Llull y para celebrar el Día Mundial de la Filosofía, hablaremos de ésta como una forma de vivir. Las escuelas de filosofía helenísticas divulgaron el arte de vivir como un vía de perfeccionamiento personal y moral que conquista la alegría del alma (Martha Nussbaum). El filósofo francés Pierre Hadot nos dice que desde la Antigüedad hasta los llamados Padres de la Iglesia, la filosofía no se entendió como en la Edad Contemporánea: “filosofar era un estilo de vida y no una actividad teórica intelectual, un discurso, una pensar y nada más”. “La filosofía enseña a hacer, no a decir”, escribió Séneca. “Vano es el discurso del filósofo que no cura las enfermedades del alma”, enseñaban los epicúreos. Un filósofo, en la antigua Roma, era una persona que se esforzaba por vivir coherentemente sus ideas y principios morales. “Es necesario que la teoría se convierta en nosotros en naturaleza y vida”, escribió el neoplatónico Porfirio en el siglo III d.C.

Más modernamente, encontramos la misma idea. Mauricio Abadía, en su magnífico ensayo sobre otra civilización posible, dice: “Se lanza aquí una llamada a la filosofía. ¿Para qué? Para que esta, en su milenaria contribución a la humanidad, deje de ser (…) apenas un juguete en manos de malabaristas de conceptos”. Karl Jaspers, en su Introducción a la filosofía añade: “Si fuese vigorosa en su elaboración, convincente por sus argumentos y digna de fe por la integridad de sus expositores, la filosofía podría convertirse en instrumento de salvación. Solo ella tiene el poder de alterar nuestra forma de pensamiento. Aun delante del desastre posible y total, la filosofía seguiría preservando la dignidad del hombre en decadencia”.

¿En qué consiste este arte de vivir filosófico? Desde luego no se caracteriza por retirarse del mundanal ruido y vegetar en una cueva construida con libros. Una de las características fundamentales es ser útil a la sociedad. El filósofo debe ser un ejemplo de coherencia ética. Para ello debe vivir lo que piensa y pensar en función de lo que vive. Confucio decía de sí mismo “yo predico según mi práctica y practico según mi prédica”. Esta manera de estar con uno mismo y cumpliendo una función social aporta felicidad y serenidad. Al filosofar se pueden descubrir las ideas que explican coherentemente el sentido de la vida. Estas ideas se practican y se viven en base a los valores éticos que se desprenden de ellas. De modo que pensar, sentir y actuar son un todo que, como una orquesta bien conducida, produce música, es decir, armonía en el vivir. Los ciudadanos necesitan urgentemente estos ejemplos.

Otra característica es la humildad. ¿Quién puede jactarse de saberlo todo y más que ningún otro? Nadie. ¿Cuánto ignoramos acerca de la naturaleza y del cosmos? Muchísimo. ¿Cuánto conocemos de nosotros mismos? Una ínfima parte. Al reconocer lo que sabe y lo que no sabe, el filósofo desarrolla esa maravillosa cualidad humana que es la humildad, “la más preciosa piedra en la corona de las virtudes”. La humildad abre el camino del conocimiento, mientras que la vanidad intelectual, la soberbia y el orgullo lo obstaculizan. 

Es triste observar a filósofos que, disponiendo de miles de datos y definiciones en su cerebro, son incapaces de poner orden en sus actos y armonía en sus vidas. Conozco profesores de filosofía borrachos que llevan su infelicidad a las aulas; catedráticos de filosofía que están más pendientes de la venta de sus libros que de descubrir el alma de los estudiantes para enseñarles mejor. Afortunadamente, son una minoría; desgraciadamente, ese mal ejemplo eclipsa la cara luminosa de la filosofía.

Por estas razones, proponemos un renacimiento, una renovación en el mundo de la filosofía, para que vuelva a ser lo que es, una manera de vivir el presente, apoyándose en lo mejor del pasado y proyectándose hacia un futuro más humano. 


Francisco Capacete González

Marcha mundial por el Clima


Los ciudadanos somos cada vez más conscientes de cómo nos afecta el clima. Numerosas investigaciones se unen al saber de los hombres y mujeres del campo para decirnos que debemos cuidar el cielo y la tierra de nuestro planeta. Esta toma de conciencia no es suficiente porque existen intereses contrarios a la defensa del clima. Las negociaciones y los encuentros internacionales van demasiado lentos, mientras que el calentamiento global persiste y aumenta indefectiblemente.

El domingo 29 de noviembre, víspera del inicio de la Cumbre Mundial del Clima de París, los ciudadanos de todo el globo estamos convocados a manifestarnos para exigir a los representantes políticos presentes en la cumbre que tomen medidas contundentes y urgentes para combatir el cambio climático antes de que sea demasiado tarde.

En Palma, la cita será en Plaza de España, a las 12 h, en una convocatoria conjunta de diversos agentes sociales, coordinados por Es Racó de ses Idees, organización que ha tomado la iniciativa en Mallorca de la mano de Avaaz.org.

Según el IPCC (Panel Internacional de la ONU sobre Cambio Climático), la temperatura de la superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 1°C en el último siglo, y al ritmo actual de emisiones, la temperatura global subirá entre 3 y 6°C en los próximos 100 años. Este cambio climático producido por la actividad humana será el más drástico en los últimos 100.000 años. Los efectos del cambio climático en las próximas décadas serán, entre otros, la degradación de los suelos, la desertificación, las inundaciones, la escasez de agua, el impacto de las sequías y los efectos de los fenómenos climáticos extremos. En las sociedades cuyas condiciones de supervivencia son ya de por si limitadas, producirá situaciones catastróficas ante las que no disponen de capacidad de respuesta. El colapso de las estructuras sociales y la escasez o degradación de los recursos de subsistencia causarán situaciones de crisis, conflictos y violencia. La Organización Mundial de la Salud lo plantea así: "El cambio climático con certeza conllevará una significativa pérdida de vidas humanas junto con la extinción de incontables especies de plantas y animales".

En las Cumbres Mundiales del Clima de Copenhague 2009 y Cancún 2010 se recalcó la necesidad de no sobrepasar el umbral de los +2° C, cifra a partir de la cual el problema del calentamiento global se nos iría definitivamente de las manos. Lamentablemente los acuerdos solamente están siendo declaraciones de intenciones, no de compromisos efectivos y ni vinculantes. España está entre los países más incumplidores del Protocolo de Kioto, lo que nos ha llevado a gastar más de 800 millones de euros en la compra de derechos de emisión.

Las soluciones son claras: por un lado dejar de emitir CO2, abandonando el carbón, los combustibles fósiles y apostar de una manera decidida por las renovables, por otro lado capturando el CO2 que ya se encuentra en la atmósfera fomentando la reforestación, y finalmente invertir en tecnologías que permitan ser más eficientes con el uso de la energía. La ciencia ha hablado, y ahora la pelota está en el tejado de la política y por tanto de la sociedad. Tenemos la responsabilidad de exigir a los gobiernos que asuman políticas climáticas y energéticas que nos mantengan lejos del aumento de la temperatura de 2°C. Debemos exigir a las grandes empresas emisoras de gases de efecto invernadero responsabilidad. Y debemos exigir a los gobiernos que las empresas causantes del cambio climático no sean las que decidan las políticas climáticas y energéticas.

Los ciudadanos sensibilizados por la defensa del clima y de la Tierra debemos reclamar que esos combustibles permanezcan bajo tierra y exigir una revolución energética. No se trata de confrontar posiciones, se trata de actuar en consonancia con nuestra conciencia. Todos sabemos que sobran productos industriales y de consumo en el mundo; se produce muchísimo más de lo que se necesita. Un pequeño ejemplo es la industria automovilística. En España se fabrican cada año más de 2 millones de coches y se matriculan una media de 700.000, es decir que se fabrica casi más del triple de lo necesario. La agresión al planeta y a todos sus habitantes no está justificada. Regresemos, todos juntos, hacia una manera de vivir más acorde con la naturaleza. Es muy posible que, además de estar más sanos, seamos más felices. La felicidad será el precio que, seguramente, tendremos que pagar por reducir, no la calidad de vida, sino la cantidad de cosas que acumulamos para vivir. Merecería la pena pagar este precio, ¿verdad?

Francisco Capacete

martes, 15 de septiembre de 2015

Lo que el drama sirio esconde

Estamos presenciando una agudización del problema no resuelto de las olas migratorias. En los últimos meses están llegando miles de personas a Europa desde países en conflicto. Se han abierto nuevas rutas de migración que se añaden a las ya existentes, como el estrecho de Gibraltar o el paso de la isla de Lampedusa. Tenemos la sensación de que están llegando más emigrantes que nunca, pero todavía no se han superado las cifras del quinquenio 2000-2005, durante los que solamente España recibió 2,7 millones de emigrantes.

Los medios están haciendo hincapié en la migración de ciudadanos de Siria. Sin embargo, no son la mayoría. Europa soporta una presión migratoria procedente de Pakistán, Afganistán, Eritrea, África Subsahariana (principalmente Mauritania, Mali, Níger, Chad, Costa de Marfil, Burkina Faso y Guinea-Bissau) que, conjuntamente con los ciudadanos de Iraq y Libia, sobrepasa con creces la procedente de Siria. Se habla del drama sirio para referirse a los nacionales de este país que han tenido que huir a causa de la guerra que ha destruido sus casas y sus esperanzas. Es terrible y los sirios no son los únicos que padecen la cruel lacra de la devastación bélica. Los iraquíes, los libios, los ruandeses y muchos pueblos más se encuentran en esa misma situación.

¿Por qué los medios de comunicación occidentales destacan tanto la migración siria y su dolor? ¿Por qué no destacan la migración libia e iraquí? Esto no es periodismo objetivo porque no se informa de todo lo que está pasando, sino de una parte.

Hagamos un poco de historia. En mi artículo “El otoño de la Primavera Árabe” (Revista Esfinge, sept-2013), mencionaba cómo los intereses comerciales de las potencias occidentales, de China y Rusia fueron los verdaderos causantes de la rápida desestabilización del norte de África. Los casos más sangrientos fueron Libia e Iraq. Todos sabemos que la invasión de Iraq no fue provocada por la posesión de armas químicas por parte del régimen de Sadam Hussein, sino por la sed de ganancias económicas de los países integrantes de la Alianza Atlántico Norte. Estos destrozaron y siguen destrozando Libia e Iraq para quedarse con el petróleo y proteger los intereses estratégicos de Israel.

Ya en el año 2011 se estimaba que en el peor de los escenarios posibles tras la muerte de Gadafi, unos 200.000 libios podrían huir a Egipto y Túnez y otros 600.000 podrían necesitar ayuda humanitaria dentro de Libia. “Es aventurado predecir el número de libios que podrían emigrar a la UE” (Gil Arias, Director Ejecutivo de Frontex, Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores de los Estados miembros de la UE). Frontex confirmó en 2013 que hubo un gran aumento en el número de migrantes que realizan el peligroso viaje en barco desde Egipto y Libia.
Hace pocos días la prensa italiana aseguraba que el Gobierno podría poner en marcha una operación militar en Libia para frenar al millón de personas que esperan para lanzarse al Mediterráneo (El Confidencial). El profesor de Derecho al Asilo en la Universidad de Palermo, Fulvio Vassallo, propone  “reforzar la actual misión de Naciones Unidas en Libia para intentar estabilizar el país". Estos son algunos datos objetivos que hablan de la emigración procedente del país norteafricano. Muchos libios han muerto ahogados al intentar llegar a Europa. Sin embargo, la sensación general es que sólo mueren sirios. Y esto no es cierto. Ni siquiera son la mayoría.

Los gobiernos de EE.UU., CEE y demás países integrantes de la OTAN, pretenden silenciar el genocidio que han causado en países como Iraq y Libia. ¿Cómo lo logran si los datos claman al cielo? Muy sencillo, amplificando el drama provocado por el autodenominado EI y Bashar al-Asad en Siria. Fotos de niños aparecidos muertos en la playa recorren el mundo en pocos instantes, se cuadriplican los espacios en los medios de comunicación para reflejar el drama sirio. La búsqueda “refugiados iraquíes” tiene 573.000 resultados en Google; la búsqueda “refugiados libios” 1.080.000; y la búsqueda “refugiados sirios” ¡8.590.000 resultados!

Nuevamente, la hipocresía de los gobiernos hace gala de presencia. Y digo de los gobiernos porque estos son los que acuerdan contratos con las grandes multinacionales del petróleo y del armamento. ¿Quién es el verdadero enemigo? ¿Los fundamentalistas islámicos (que no deberían llamarse así porque son simplemente terroristas asesinos)? ¿El “monstruo” Bashar al-Asad? No, queridos lectores. El verdadero enemigo es la barbarie, tanto la que practican unos como la que practican otros. Destrozar un país entero para conseguir más petróleo es barbarie. Desestabilizar países enteros para que China no consiga contratos de materias primas es barbarie.

Los gobiernos occidentales nos tratan como niños. Nos dicen a través de los medios de comunicación que el “otro” (EI y al-Asad) son muy, muy malos y que tratan muy mal a las personas, mientras silencian sus crueles juegos comerciales que provocan muerte, desplazamientos y miseria a millones de personas en el mundo.

¿Qué está haciendo la Comunidad Europea? Se han activado dos operaciones, Tritón y Mare Nostrum, para tratar de anular a las mafias que comercian con los emigrantes en el Mediterráneo. Se han establecido las cuotas de refugiados que cada país debe acoger. Pero el problema sigue sin resolverse: ¿qué hacer con todas estas personas? ¿Las acogemos y les damos un bocadillo de mortadela? O ¿les damos medios para que puedan vivir dignamente? ¿Tenemos esos medios? ¿La CEE tiene dinero suficiente? ¿Qué hacer si los europeos, temerosos de perder su nivel de vida, no aceptan la llegada de refugiado o emigrantes a sus ciudades y barrios? ¿Se ha pensado en una concienciación de la sociedad europea y una formación para integrar a la nueva población?

Los países que participaron en la desintegración de Iraq y Libia han metido la pata hasta el fondo. Han provocado un éxodo masivo de personas hacia "El Dorado" europeo y ahora no saben qué hacer. Afortunadamente, más allá de los gobiernos, los pueblos hacen gala de solidaridad organizándose rápidamente para ayudar de la manera más eficaz a todos los emigrantes y refugiados, procedan de donde procedan. Hace falta educar y educarnos en valores éticos como la solidaridad, la convivencia, la concordia, la fraternidad, el respeto, la capacidad de sacrificio por el bien de todos, la responsabilidad histórica. No es suficiente con organizar, hay que educar para la confraternidad entre todos los pueblos de la Tierra.


Francisco Capacete

martes, 28 de julio de 2015

10 AÑOS MOVIENDO LA FILOSOFÍA

Mover las ideas e inspirar las acciones, con una buena dosis de entusiasmo como nexo de unión entre teoría y práctica, fue la divisa que impulsó la puesta en marcha de la escuela de filosofía Es Racó de ses Idees en el año 2005. Ha transcurrido un decenio y no hemos parado de mover la filosofía, de llevar a la práctica las buenas ideas de griegos, indos, chinos, neoplatónicos, estoicos, herméticos, racionalistas, vitalistas, existencialistas, etc.
Así como los músculos se vuelven rígidos cuando no se ejercitan, así la filosofía también se endurece y deviene inservible cuando las ideas no se practican. En un mundo donde las ideas se hacen cada vez más dogmáticas –prueba de ello es la ausencia de diálogo en tantos ámbitos de la sociedad- venimos proponiendo “sacudir” la filosofía, quitarle el polvo del discurso intelectual estéril y liberarla de la etiqueta de “cosa rara y pesada”. La movemos y renovamos para que vuelva a ser el numen luminoso que fue.
Esto es lo que hemos venido haciendo desde 2005. ¿Cómo se mueve la filosofía? ¿Cómo se renueva, se rejuvenece y se hace más flexible? Nuestra fórmula ha sido el binomio filosofía/voluntariado. Que las ideas inspiren acciones útiles para el conjunto de la sociedad mediante el voluntariado, y que los voluntarios sean conscientes del sentido de sus acción participativa. La filosofía es una muy buena herramienta para encontrar el sentido de la vida, y el voluntariado es un medio para comprobar que ese sentido es real. El filósofo voluntario armoniza la mente, el corazón y las manos, pone de acuerdo lo que piensa, lo que siente y lo que hace. Esta autenticidad individual es una de las fontanas de la felicidad.
Pero nuestra fórmula no es original. Ya en la Academia de Platón y en la Escuela de los Filaletheos de Alejandría, los discípulos se formaban para comprender las leyes de la vida y para ayudar solidariamente a la sociedad. Y esta falta de originalidad es una de las características de la escuela de filosofía que dirijo. Lo que transmitimos es el saber de la humanidad, la tradición de oriente y occidente. No hemos inventado nada y es que, a estas alturas, poca cosa se puede inventar sobre el sentido de la vida.
¿Es necesaria una escuela de filosofía? ¿Se puede aprender la búsqueda del sentido de la vida? La respuesta la dio hace 2.500 años el genial Sócrates. Le preguntó a uno de sus discípulos que si buscaba zapatos dónde iría a buscarlos y el discípulo le contestó que obviamente al mercado; entonces –siguió Sócrates- si buscas el conocimiento del sentido de la vida ¿a dónde vas a ir? ¡A una escuela de filosofía! Es Racó de ses Idees es una escuela de filosofía sin barreras, sin complejos, sin discriminaciones, abierta a todos los que apasionadamente buscan el conocimiento que crece desde el corazón-conciencia.
Algo que nos satisface es habernos mantenido fieles a los principios fundacionales. Uno de ellos es favorecer la participación de todos los ciudadanos y acercar a todos la cultura. Todas nuestras actividades culturales son de entrada libre, no le ponemos precio a la cultura porque la cultura no tiene precio; tiene valor, un valor de transformación de la sociedad y del individuo. La cultura y las tradiciones de Mallorca han tenido y siguen teniendo un lugar destacado en Es Racó de ses Idees. Hemos visitado la Mallorca talaiótica, romana, islámica, medieval y cristiana. Nos hemos acercado a Ramón Llull, Jaume I, al archiduque Luis Salvador y a personalidades de la cultura actual. En los tiempos de crisis que vivimos mantenemos nuestro compromiso y seguiremos esforzándonos para que nadie se quede sin cultura.
Filosofía, voluntariado y cultura son los tres campos de acción de esta escuela de filosofía. El sentido de la filosofía es la formación del individuo. El sentido del voluntariado es ayudar en la formación de lazos de fraternidad real entre los seres humanos. El sentido que le damos a la cultura es ser generadora de un buen ambiente social. Tres campos de acción con finalidades claras y útiles para todos.

Este 2015 cumplimos 10 años moviendo la filosofía, el voluntariado y la cultura hacia un ideal de conocimiento, justicia y belleza que nos lleve, en los años venideros, a lograr una Mallorca mejor de la que tenemos. Tenemos que agradecer públicamente a quienes han hecho posible la plasmación de este sueño, a todos los miles de asistentes a las actividades, a los estudiantes y, por supuesto, a los maestros de filosofía como Platón, Sócrates o Buda, entre otros muchos.

jueves, 9 de julio de 2015

Lo que el rescate griego esconde





Según informa el rotativo Cinco Días, el 25 de junio se filtró el borrador donde se recogen las condiciones propuestas por la troika comunitaria al Estado griego para conceder una prórroga del rescate financiero. Estas son algunas de las condiciones:

1.     IVA. La troika pide una recaudación adicional del 1% del PIB (frente al 0,74% del gobierno de Alexis Tsipras), mediante el aumento del IVA.

2.     Pensiones. Eliminar la subida de 3,9 puntos de las cotizaciones sociales. La troika también pide aumentar la contribución de los pensionistas al sistema de salud hasta el 5% de la pensión y eliminar otro aumento de las cotizaciones destinadas a pensiones no contributivas.

3.     Impuesto de Sociedades. Eliminar un impuesto puntual del 12% para las empresas que ganen más de medio millón de euros. El tramo general del impuesto de sociedades al 28% (ahora está en el 26%) y no al 29% como propone Grecia.

4.     Otras medidas. La troika exige eliminar un impuesto especial a las máquinas recreativas, la subasta de licencias 4G y 5G, frenar la corrupción en la Administración Pública y aumentar los recortes en defensa.

Evidentemente, estas medidas favorecen a algunos y perjudican a muchos. ¿Quiénes harían el mayor sacrificio de aplicarse estas medidas? Los ciudadanos griegos de rentas más humildes. El IVA, como todo el mundo sabe, es un impuesto directo que graba el consumo, es decir, que son los consumidores finales quienes terminan pagando este impuesto. Pero es un impuesto injusto, porque le es más difícil asumirlo a las rentas más bajas que a las más altas. Si, además, no se les aplica el tipo reducido a los alimentos básicos como la leche, el aceite y el queso, la presión fiscal a las familias humildes aumenta considerablemente. Por el contrario, para una familia de economía media y alta, no representa un sacrificio tan grande.
Se propone subir el tipo del IVA en la hostelería –recordemos que la principal fuente de ingresos del país heleno es el turismo- y, pareciera que es una buena idea, porque los turistas extranjeros aportarían una parte del PIB requerido. Sin embargo, un aumento de precios en el sector turístico, en un mercado tan competitivo, supondrá una disminución considerable de visitas y una recaudación mucho menor. ¿Por qué, entonces, propone la troika este aumento si va a perjudicar la recaudación? La intención es clara: beneficiar a Turquía. La CEE no termina de aprobar el ingreso de este país en sus filas porque es mayoritariamente islámico. Sin embargo, lo necesita en la lucha contra la hegemonía irania y china en la zona de Oriente Medio. ¿Cómo recompensar a Turquía por ser “amiga” de Occidente? Hace unos años, en 2003, se le regaló el primer premio del festival de  Eurovisión –los que lo recuerdan saben que ganó in extremis. Ahora, aprovechando la crisis griega, quieren favorecerle de nuevo regalándole una porción del pastel turístico. Lo de menos es el sufrimiento de los ciudadanos. Este no es un tema que preocupe a los gobernantes comunitarios. La motivación de fondo es que gane el mercado, es decir, las grandes y monstruosas “agencias” de hacer dinero.

Nos encontramos más de lo mismo en la reforma de las pensiones. Se trata de beneficiar a los empresarios rebajándoles las contribuciones sociales. Es una medida que pretende que las empresas estén en condiciones de generar empleo. Si los trabajadores son más baratos, porque hay que pagar menos a la seguridad social, las empresas tendrán más dinero disponible para concertar más contratos de trabajo. Muy bien, pero la consecuencia de esta medida macroeconómica sin corazón, será una menor protección social de los trabajadores. Medidas como estas lo que generan a corto y medio plazo es el aumento del trabajo esclavista. Además, proponen que los pensionistas cobren menos. Nuevamente, la troika pretende que sean los ciudadanos más humildes quienes paguen los platos rotos de los gobernantes responsables de la crisis financiera griega.

El gobierno de Tsipras pretende que las empresas que obtengan beneficios superiores al medio millón de euros, paguen un impuesto adicional del 12% y que el tipo del impuesto de sociedades sea del 29%. La troika dice “¡NO, que paguen el desastre los trabajadores. No los que gana más, sino los que ganan menos!”
Se habla mucho de crisis financiera, de desastre económico, de rescates a países  -eufemismo para designar el negocio de préstamos billonarios con el que se lucran unos pocos-, cuando el escenario que tenemos es el desastre democrático, social y ético. ¿Dónde ha quedado el gobierno del pueblo para el pueblo? ¿Dónde han quedado los valores de la democracia? En el cubo de la basura. ¿Dónde guardan los políticos el principio de responsabilidad? En la nueva caja fuerte de Pandora, cerrada a cal y canto para que no se escapen todos los bienes de la humanidad. Los gobernantes son irresponsables. Si nos preguntáramos quiénes son los causantes de la quiebra económica de un país y buscáramos nombres y apellidos lo tendríamos bien difícil. Nadie lo dice claramente. Pero, es obvio, que los responsables son los presidentes de gobierno y los ministros de economía que han gobernado durante los años en los que se fue generando la enfermedad, porque no hicieron nada por curarla, así como el responsable de la quiebra de una empresa es el que administra las cuentas y el que toma las decisiones. ¿Por qué a aquellos gobernantes no se les exigen responsabilidades? Han sumido a un país entero en la ruina y ni siquiera tiene que rendir cuentas. Miles de familias han pasado penurias y las siguen pasando y ninguno de esos ministros es auditado. Miles de trabajadores han perdido sus puestos de trabajo y ni siquiera piden disculpas. ¡Es una monstruosidad democrática!
Estos sucios negocios también han causado sufrimiento en nuestro país, así como en Portugal e Irlanda. Y lo peor de todo esto es que los responsables de los recortes y de las crisis económicas siguen en la política y se les sigue dando confianza para gobernar.