lunes, 17 de julio de 2017

El compromiso social de la filosofía



El pasado lunes 10 de julio, participé como filósofo voluntario de Es Racó de ses Idees en la primera sesión que, sobre el sentido de la vida, ha organizado la asociación pro-salud mental Estel de Llevant. Esta asociación tiene el objetivo de mejorar las condiciones personales, sociales y laborales de las personas con problemas de salud mental y de sus familias en el entorno donde viven, las comarcas de Llevant y Migjorn. Los usuarios siempre han sido los verdaderos protagonistas de todos sus proyectos. La escuela de filosofía Es Racó de ses Idees y Estel de Llevant colaboran desde hace años aportando ideas filosóficas a los usuarios del centro. Cuando nos propusieron abordar el difícil tema del sentido de la vida con estas personas, nos alegramos profundamente, porque teníamos una nueva oportunidad de demostrar a todos que la estigmatización de las personas que tienen afectada su salud mental es un prejuicio injustificado. Íbamos a reflexionar con ellos, nada más y nada menos, que sobre el sentido de la vida.
Nada más comenzar surgieron preguntas y dudas. ¿Por qué cuando tratas de hacer el bien a los demás, a veces sufres? ¿Qué es mejor dejarse llevar o planificar nuestras vidas? ¿Hay que prepararse para afrontar la muerte? ¿De dónde viene el ser humano? ¿Qué nos aporta la religión? Las preguntas se fueron alternando con las opiniones e ideas de cada uno. Por ejemplo, conversamos acerca de la importancia del amor y de cuidarse de los seres queridos y cercanos. Y así, volaron raudos los 60 minutos de que disponíamos. Afortunadamente, quedaban dos encuentros más para continuar con un tema tan apasionante y que interesa a todos.
Al finalizar, los rostros de todos los usuarios se habían transformado, ya no eran los mismos porque un destello de conciencia prendió en su interior. Aina Mascaró, coordinadora y enfermera de salut mental, nos lo hizo notar. En Estel de Llevant son partidarios de darle prioridad a la actividad física, artística e intelectual, sobre la medicación. La medicación sola no cura. A veces no queda más remedio que administrarla, pero la curación es un proceso más complejo que engloba entorno familiar y social, diagnóstico y tratamiento y un buen alimento interior. Es lo que se conoce en los ámbitos profesionales como la atención integral.
En la década de los 80 surge en España el movimiento de salud mental comunitaria que tiene como eje fundamental la rehabilitación psicosocial e integración laboral. El profesor y psicólogo Alejandro Arribas explica que “La rehabilitación psicosocial forma parte de la atención integral a enfermos mentales crónicos y trata de complementar el tratamiento farmacológico para conseguir la mejora del funcionamiento personal y social. Se sitúa en el ámbito de la prevención terciaria, es decir, intentando disminuir las secuelas de la enfermedad, aprendiendo y potenciando la recuperación del mayor número de capacidades posibles. De este modo la rehabilitación apoya a los enfermos mentales en el desempeño de sus roles y capacidades en todas las áreas de su vida, promoviendo la mayor autonomía e independencia posible”.
Una herramienta útil para promover en los usuarios de centros de salud mental una mayor autonomía personal es, sin duda, la filosofía. Por esta razón, la entidad que dirijo tiene asumido el compromiso de ser útil a la sociedad, de hacer de la filosofía un componente más de la cultura al servicio de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, sin exclusiones. Para ello, debe el filósofo ser claro y alejarse tanto de los tecnicismos como de la arrogante erudición. Decía Ortega y Gasset que la claridad es la cortesía del filósofo. Ser claros y sencillos en la expresión de las ideas no es síntoma de ignorancia o falta de preparación, sino de inteligencia, pues sólo los inteligentes pueden sintetizar las ideas y los razonamientos en pocas palabras. Decía Confucio que las palabras del sabio son concisas pero expresivas, casuales pero plenas de un significado oculto y el sabio es experto en presentar ejemplos ingeniosos para que las gentes lo entiendan.
Tal vez, la crisis que enfrenta la filosofía desde hace décadas y que ha propiciado que muchas personas la vean como algo inútil y prescindible, venga causada por el alejamiento de los filósofos de la sociedad. Un alejamiento no tanto físico, sino intelectual. Es como si las facultades de filosofía hubieran construido torres de marfil donde el filósofo se solazó pensando teorías que nada tenían que ver con la realidad profunda cotidiana. Mientras los médicos, dentistas, ingenieros y payasos se comprometían con los problemas del mundo y promovían asociaciones de voluntariado y ayuda social, los filósofos permanecían en su solitaria torre. Si queremos que la filosofía vuelva a brillar como en la Grecia Clásica tenemos que arrimar el hombro en la construcción de un mundo mejor.
Las personas necesitamos filosofía y la filosofía necesita comprometerse con la sociedad. Esta mutua necesidad hace que las ideas se conviertan en herramientas de progreso humano.
¡Gracias a los amigos de Estel de Llevant por regalarnos una nueva ocasión de cumplir con nuestro compromiso!