lunes, 10 de diciembre de 2018

Las vértebras dislocadas de los ministros



La importancia de la columna vertebral para la salud no pasó desapercibida en la Antigüedad. Escrituras de la antigua Grecia y China fechadas entre 2.700 a.c. y 1.500 a.c. mencionan las manipulaciones de la columna y el reposicionamiento de las extremidades inferiores para aliviar el dolor de las lumbares. De hecho, Hipócrates, enseñaba a sus discípulos médicos: “Aumenta el conocimiento de la columna espinal, ya que ésta es la base de muchas enfermedades”. Evidencias de manipulaciones manuales del cuerpo, han sido descubiertas en las civilizaciones antiguas de Egipto, Babilonia, Siria, Japón, los Incas, Mayas y Nativos americanos.
En el siglo XIX, la formación médica en los EE.UU. consistía en poco más que un aprendizaje con un médico en ejercicio, y quizás un semestre o dos en una de las muchas escuelas médicas privadas. La medicina heroica era la forma de práctica “ortodoxa” que más prevaleció en la primera mitad del siglo XIX. Se basaba en que la dureza de los remedios del doctor debía estar en proporción a la gravedad de la enfermedad del paciente. Es decir, los pacientes más enfermos corrían más riesgo de iatrogenia (enfermedad causada por el tratamiento), ya que los maletines negros de los doctores estaban llenos de fuertes vomitivos y purgantes compuestos de alcohol, mercurio y otras toxinas, además del notorio bisturí del facultativo. Puede decirse que George Washington murió de una sangría a manos de sus médicos que buscaban sacar las impurezas de su circulación.
La medicina organizada de aquel siglo se rodeó de un manto de ciencia y trabajó para convencer a los gobiernos y a buena parte de la población de que sólo ellos tenían el conocimiento para autorizar el ejercicio de la medicina. Aunque las leyes médicas raramente se hicieron cumplir en el s. XIX, pusieron la base para el dominio alopático en los años siguientes. Los médicos se convirtieron en la casi exclusiva fuente de asesoramiento de los legisladores y los únicos árbitros de la atención sanitaria en los primeros hospitales y servicios de salud del gobierno.
En 1886, cuando Daniel David Palmer abrió su primera consulta como magnetista en Burlington (Iowa), la regulación de doctores era aún una novedad. Animado por la creencia de que tenía un exceso personal de energía magnética vital, ofrecía sus servicios a los muchos pacientes recelosos de la medicina ortodoxa. Como era la costumbre entonces, Palmer adoptó el título “Doctor,” y llevó su consulta preocupándose poco por la intromisión de sus competidores alopáticos. Si hubiese ejercido con discreción su destino podría haber sido muy distinto. Pero el Dr. Palmer era un hombre de fuertes convicciones, con una lengua afilada y divulgó sus opiniones sobre los horrores y abominaciones de la medicina establecida en un folleto del tamaño de un periódico (sucesivamente conocido como The Educator, The Magnetic Cure, y después, The Chiropractic). La continua diatriba de D.D. contra la alopatía y el uso de anuncios con testimonios provocó a finales de 1905 su arresto por ejercer sin autorización. Juzgado, condenado y sentenciado en 1906 a 105 días en la cárcel de Scott County o a una multa de 350$. Desde 1913, cuando su padre murió, B.J. Palmer dedicó mucho tiempo y esfuerzo a construir medidas legales para defender a los muchos miles de quiroprácticos que eran arrestados por ejercer la medicina sin autorización.
El primer ajuste quiropráctico se realizó en 1895 en Davenport, Iowa, EE.UU. David Daniel Palmer, ayudó a un hombre llamado Harvey Lillard, sordo durante diecisiete años. Harvey declaró: “Fui sordo 17 años y esperaba seguir así, porque había ido a muchos doctores sin tener alivio. Había decidido hace tiempo no seguir más tratamientos de oído porque no me hacían ningún bien. En enero, el Dr. Palmer me dijo que mi sordera venía de una lesión en mi columna. Eso era nuevo para mí; pero es verdad que me lesioné la espalda en la época en que me quedé sordo. El Dr. Palmer me trató la columna; en dos tratamientos podía oír bastante bien. Eso fue hace ocho meses. Sigo oyendo bien.”
Han transcurrido más de cien años y la Quiropráctica ha seguido contribuyendo a la salud de millones de personas. Las nuevas investigaciones han dado como resultado métodos más refinados y eficaces. Las evidencias se multiplican exponencialmente. Sin embargo, los cultores de la medicina alopática como única medicina válida, siguen lanzando críticas como en el siglo XIX. No han cambiado un ápice su actitud, señal de dogmatismo y fanatismo. Entre ellos se hallan los actuales ministros de sanidad y ciencia del gobierno español. Su campaña inquisitorial contra las pseudoterapias persigue, en el fondo, acabar con las otras medicinas que, en realidad, curan más y mejor que los servicios públicos de salud. Quien ha pasado por ambos ámbitos, como el que esto escribe, puede dar fe de los fallos y deficiencias de los centros de salud: falta de humanidad, despersonalización, errores graves habituales, iatrogenias continuas, servilismo a la industria farmacéutica, etc. Señora Carcedo y señor Duque preocúpense de solucionar los problemas reales y no inventen problemas que no existen, que aquéllos ya son suficientes. Tal vez, tengan las vértebras cervicales dislocadas y esto les impida pensar. Les recomiendo un buen quiropráctico.
Francisco Capacete
Abogado y filósofo

jueves, 27 de septiembre de 2018

¡CUIDADO QUE VIENEN LAS PSEUDOCIENCIAS!

El País lo aplica contra la Homeopatía

En estos días he tenido noticia de la carta que unas entidades han remitido a la Ministra de Sanidad para que ponga a raya a las pseudociencias. He buscado esa carta, la he leído y he encontrado elementos de manipulación de la opinión pública que considero graves. En primer lugar, están las supuestas pruebas que demuestran que las pseudociencias matan a miles de personas. Primera prueba “científica”: el testimonio de Julián Rodríguez quien perdió un hijo, Mario Rodríguez a causa de acudir a terapias alternativas –en realidad falleció por un cáncer. Resulta que Julián Rodríguez es el fundador de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), casualmente una de las asociaciones que promueve la carta. Esto de citarse a uno mismo para probar lo que uno dice no me parece muy científico.
Segunda prueba de esta carta, un reportaje publicado en El País. Se recogen, incluyendo el caso de Mario Rodríguez, el hijo del primer testimonio citado, sólo cinco testimonios de personas que intentaron curarse el cáncer con terapias alternativas y un testimonio más cuya enfermedad cardiovascular le produjo una invalidez. De aquellos cinco casos, uno de ellos afirma que su homeópata no tuvo nada que ver con el agravamiento de su enfermedad, así que nos quedan sólo cinco casos contando con la prueba número 1. En base a estas pruebas afirman en la carta enviada a la Ministra de Sanidad que “las pseudociencias…Han llevado a la muerte a miles de personas solo en nuestro país, y lo siguen haciendo.”
Desde un punto de vista jurídico, las noticias publicadas en los medios de comunicación no son pruebas válidas en un juicio y sólo con estos medios de prueba no puede condenarse a nadie. Pero esta carta está firmada por más de mil científicos. Al estar respaldada por tantas mentes racionales nadie dudaría de su seriedad. Sin embargo, siento aguar la euforia, por mucho que mil científicos afirmen que los manzanos dan peras, los manzanos dan manzanas.
Ahí no queda la cosa, veamos qué fuentes manejan los redactores de la carta. Para informar a la Ministra sobre la Bioeuroemoción le llevan a la nota número 10 que es un enlace de la página web del movimiento escéptico que no es un movimiento médico, sino de carácter filosófico, pero tirando a inquisitorial. Este enlace nos conduce a un dossier que no está firmado por nadie, pero patrocinado por RedUNE, asociación para la prevención de la manipulación sectaria. Curiosamente, otro de los promotores de la carta. ¡Vaya manera de probar los hechos que indican, se citan a ellos mismos! Es que se os ve el plumero, chicos. La manipulación es lo vuestro, como la que produce el aparato de Putin en Rusia, cientos de jóvenes encerrados en una antigua fábrica para publicar trolas sobre lo que ha ocurrido y ocurre en Ucrania y manipular la opinión pública a favor del Kremlin.
Otro elemento manipulador que está explícito en esta carta. Dentro de la categoría de “pseudociencias” –que por otra parte no definen- se incluyen a la homeopatía, la acupuntura y la bioeuroemoción. En otro artículo mío publicado en este periódico el 21 de mayo del 2018, escribí sobre aquellas dos disciplinas médicas. Quien las califica de pseudociencias demuestra una incultura atroz. Quien califica de pseudociencia la bioeuroemoción demuestra no estar al día en las investigaciones de la psique humana que han ido desarrollando eminentes científicos como Carl Gustav Jung, Hans Eysenck, Mircea Eliade, Joseph Campbell, María Ana Ennis, Carlos A. Byington, entre otros, y el desarrollo de la Psicología evolutiva y simbólica. Calificar de pseudociencias a estas disciplinas médicas es tan retrógrado como seguir afirmando que la Tierra es plana. Lo peor del caso es que no ofrecen ningún argumento científico que demuestre la no entidad científica de estas disciplinas. Tan sólo usan la desacreditación, como la usan los dictadores y los fascistas para librarse de sus opositores.
Y mi último argumento para alertarles sobre la maliciosa intención que esconde esta carta es la siguiente. Aquellos cinco casos que les reseñaba al principio son de personas que acuden a otras terapias o curanderos para tratarse un tumor o una enfermedad grave. La pregunta que tenemos que hacernos todos, médicos y no médicos, curanderos y licenciados, ministros y ministras, es: ¿por qué? ¿Por qué acuden a alternativas teniendo a su disposición hospitales “serios y responsables” y médicos “científicos” de probada solvencia? Porque cada vez hay más personas que ya no creen en la medicina oficial o alopática, porque hay miles de casos en los que la quimioterapia no ha funci0nado, porque hay miles de casos en los que los médicos no han informado bien, porque hay miles de casos de mala praxis, porque hay miles de casos de medicamentos que no funcionan, porque hay listas de espera en los hospitales que llegan a los 80 y 90 días, porque los médicos de atención primaria ni siquiera te miran cuando te atienden, porque la industria farmacéutica impone a los médicos recetar aun cuando no sea necesario.
Cuando una persona acude al médico aquejada de dolor lumbar, tal vez, porque ha pasado demasiado tiempo sentada delante de un ordenador, se le recta un calmante o analgésico para que el síntoma (el dolor) remita. Pero el uso prolongado de calmantes produce mal de estómago. Para el dolor de estómago se receta otro medicamento que aumenta la tensión arterial y cuando este síntoma aparece se receta otro medicamento que tiene como efectos secundarios el aumento del colesterol. Mi quiropráctico me quitó el dolor lumbar en dos sesiones. Nunca más he necesitado calmantes y el colesterol lo mantengo a raya. ¡También me dirán que la quiropráctica es una pseudociencia!

Francisco Capacete González
Filósofo y abogado

martes, 11 de septiembre de 2018

¿Adónde nos llevan las guerras?


¿Adónde nos llevan las guerras que todavía hay en el mundo? ¿Adónde nos conduce la lucha por el petróleo, los diamantes y las rutas comerciales? ¿Somos conscientes del estado al que nos conduce esta discordia sanguinaria? Si pudiéramos visualizar, aunque fuera por un instante, las graves consecuencias de este mundo en guerra, gritaríamos desconsolados para impedirlo. Actualmente, millones de jóvenes son obligados a matar y a dejarse matar en Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur, Yemen, Colombia, Palestina, Israel, Irak, Ucrania, Birmania, Afganistán, Argelia, Chad, Etiopía, Filipinas, India, Nigeria, Pakistán, República del Congo, Rusia, Somalia, Sri Lanka, Tailandia, Turquía, Uganda. El número de refugiados, es decir, de personas civiles que se ven obligadas a dejar sus casas se cuenta por millones y ha superado el número de refugiados de la II Guerra Mundial. La cantidad de muertos también ha superado a los causados en las Grandes Guerras. Parecía imposible, pero lo hemos conseguido y este récord no aparece en el libro Guinness porque nadie se hace responsable de ello. Se han realizado muchos esfuerzos internacionales para disminuir los conflictos armados y no ha sido suficiente. Entonces, debemos preguntarnos qué está fallando. A pesar de estar tratando de solucionar esta grave lacra, la lacra aumenta su tamaño y ferocidad. La solución no está funcionando o, al menos, no a la velocidad que deseamos. Esto significa, inevitablemente, que la guerra se va a ir extendiendo cada vez más. Hasta ahora los centros de poder económico han conseguido ubicar las luchas armadas en países discriminados y pobres para poder comprarlos a bajo precio. Hasta ayer pensaban que siempre iba a ser así, pero se equivocaban, las guerras se acercan cada vez más a los países ricos. De hecho, ya están dentro los núcleos bélicos: los terroristas. Ningún país rico se ha liberado del terrorismo, cuyas causas son las mismas que las de las guerras. Quieren hacernos creer que los actos terroristas son provocados por el fanatismo religioso. Falso. El terrorismo internacional persigue también controlar la economía y las fuentes de poder ¡Ya tenemos la guerra en casa! ¡Ya hay gente que muere despiadadamente! Y esto va a más. Hemos sembrado guerra y lo que recogeremos es guerra.
¿Cuál es el mundo al que nos encaminamos? ¡Míralo directamente si te atreves! Niños huérfanos en las calles, criaturas indefensas pasando hambre todos los días; jóvenes a los que se les quiebra el alma cuando ven que han apretado el gatillo y otro cuerpo se desploma en el polvo, jóvenes convertidos en monstruos de matar; adultos que comercian con los restos humanos, adultos que sobrevuelan los tejados de las casas y dejan caer bombas que aniquilan a sus moradores; hombres y mujeres arrastrando sus miserias clamando con voces desgarradas por un trozo de pan; ancianos que ven horrorizados cómo queman los campos que tanto esfuerzo les llevó cultivar; abuelos que no entienden qué hicieron mal…
Esto es lo que actualmente está sucediendo en todos aquellos países que están en guerra. ¿Queremos que nos pase también a nosotros? Entonces hagamos porque no le suceda a nadie.
Platón enseña que la guerra entre estados se inicia, como todas las cosas, con pequeños actos de discordia entre particulares; cuando la discordia crece y se expande entre los hombres, los estados entran en fase de odio mutuo y se enfrentan con toda su fuerza. Esta es la causa de muchos conflictos entre países, religiones, naciones y minorías étnicas. Sí que podemos hacer cosas para evitar las guerras: eliminar la discordia. Esto sí que está a nuestro alcance. Construir un mundo sin guerras es posible, hay que destruir las armas y usar las herramientas éticas que son los valores humanos. Uno de ellos, el más poderoso, es la concordia, “corazón con corazón”. Vivamos juntando nuestros corazones. No se trata tan solo de llevarse bien, sino de descubrir que los seres humanos siempre marchamos juntos. De cada uno depende marchar destruyendo o construyendo.

Francisco Capacete González
Abogado y filósofo

sábado, 4 de agosto de 2018

LAS ARTESANÍAS SON UN FACTOR DE PROGRESO


En un mundo tan tecnificado como el actual, donde las tendencias empresariales se obsesionan con el I+D+I (investigación, desarrollo e innovación) y las economías enloquecen por lograr ser competitivas, un factor de progreso y desarrollo que ha sido relegado al olvido o a las ferias locales es el trabajo artesanal. Las artesanías van a jugar un papel de primer orden en la recuperación económica y aquellos países que no las apoyen quedarán ancladas en posiciones quebradizas e insostenibles.
Esta afirmación parecería insensata si no se apoyara en muchas investigaciones que demuestran cómo el trabajo manual favorece el desarrollo de la inteligencia. Y la inteligencia, señores, es lo que hace que un país progrese.
Inteligencia no le falta a este país, pero desgraciadamente se desaprovecha desde hace siglos. No hemos aprendido a apoyar e incentivar a las personas inteligentes, tal vez por ese pecado capital de la envidia, tal vez por el sistema crónico del enchufismo y la corrupción que es contrario al sistema de valoración individual. Ya se levantan voces de prestigiosos economistas para alertar que España no tiene más opción que acumular el capital humano necesario para no quedar descolgada para siempre de los países que lideran la construcción de la economía del conocimiento y proponen el I+D+E+i+e, es decir, investigación y desarrollo, educación, e innovación y emprendimiento.
Según un estudio de investigadores de Noruega y Francia, escribir con una sola mano mediante un lápiz o un bolígrafo, para dar forma a nuestros pensamientos sobre una hoja de papel, estimula las capacidades neuronales más complejas y ejercita el cerebro en mayor medida que hacerlo con un teclado. La escritura a mano implica una actividad neuronal más intensa, ya que cuando alguien escribe obliga al cerebro a enfocarse en lo que desea y a crear imágenes mentales. Eso le ayuda a familiarizarse con lo que se desea y en consecuencia a lograrlo.
“Después del cerebro, la mano es el tesoro más grande del hombre y a ella se debe el desarrollo del trabajo de artesanía”, escribió Ricardo J. Monreal González, Doctor en Ciencias Médicas. “Es a su vez un órgano de expresión y un órgano especial de los sentidos para la estereognosia. Las ideas están ligadas a las sensaciones y acciones de las manos no solo en las actividades fundamentales concernientes a protección, comida, combate y perpetuación, sino en la creación, tal como construir, dibujar, modelar y hasta pensar. La mano es una prolongación del cerebro y contrariamente, gracias a la mano, el cerebro humano ha sido capaz de desarrollarse”.
El uso de las manos favorece el desarrollo del cerebro que combinado con cantidades moderadas de ejercicio ayuda a que el cerebro esté en condiciones de aprender durante toda su vida. El ejercicio o el trabajo manual tienen efectos beneficiosos en el cerebro y es uno de los mejores modos de estimularlo. El ejercicio constante genera la producción de un factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), es una sustancia natural que realiza la cognición fomentando la capacidad de las neuronas para conectarse entre sí. La capacidad de aprendizaje es una de las características de las personas inteligentes. Esto es lo que necesitan la economía y las empresas, personas capaces de aprender, de reconocer los nuevos desafíos propios de un mundo tan cambiante como el nuestro, y encontrar herramientas de adaptación y soluciones permanentes.
¿Dónde encontrar a estas personas? En cualquier colegio. No hace falta disponer de un coeficiente intelectual elevado para ser inteligente ni para desarrollar la inteligencia. Cualquier niño puede llegar a ser genial si le facilitamos las herramientas adecuadas. La educación artística facilita el desarrollo del lenguaje, mejora la creatividad, fomenta la disposición para la lectura, ayuda en el desarrollo social y apoya el rendimiento académico. En España la educación siempre ha sido deficitaria. Las constantes reformas legislativas han empeorado la situación. En este sentido, les diría a los políticos que se quedaran quietecitos en sus directorios y dejaran hacer a los pedagogos y educandos, porque siempre que mueven un dedo meten la pata. Además, en el sistema educativo de este país el arte y las artesanías nunca han tenido prioridad ni protagonismo. Y esta es una de las causas de que la economía española permanezca en un desarrollo raquítico crónico. Si nuestra economía funciona –si el cadáver aún mantiene cierta actividad cerebral- es por las continuas ayudas públicas. Si la desenchufáramos de las arcas públicas, moriría irremediablemente.
Es hora de promover las artesanías desde la escuela, favorecer los trabajos artesanales, darles a los niños juguetes manuales, volver a escribir con la mano, reparar con nuestros propios medios, regresar a los estilos de nuestros abuelos que eran artesanales –dos amigos interioristas basan su trabajo en la recuperación de la artesanía mallorquina-, crear festivales de artesanías, hacer artesanías, regalar artesanías. Estoy convencido de que el fomento de las artesanías y manualidades nos hará cada vez más inteligentes y podremos favorecer el progreso inteligente, es decir, un desarrollo económico, social y ético que sea armónico con el medio ambiente y la humanidad en general.

Francisco Capacete González
Filósofo y abogado


lunes, 7 de mayo de 2018

Nueva campaña contra la Homeopatía


Son suficientemente conocidos los abusos de la industria farmacéutica. Desde la publicación del libro Medicamentos que matan y crimen organizado, se han ido descubriendo los sobornos, las mentiras y las estrategias inmorales que esta industria ha ido realizando. Y es que el mercado farmacéutico supera a la venta de armas y al mercado de las telecomunicaciones. Por cada euro invertido en fabricar un medicamento, se obtienen mil de ganancia. Las farmacéuticas –como otros sectores-  compran las materias primas en países pobres, instalan sus fábricas donde las condiciones laborales les son más beneficiosas y venden sus productos principalmente en los países cuya población tiene un mayor poder adquisitivo y los servicios de salud están más desarrollados.
Esta industria que debería estar al servicio de la salud, lo que busca es conseguir fabulosas ganancias. Para obtenerlas no duda en usar estrategias muy cuestionables:

a.- Realizan periódicamente campañas de propaganda de los medicamentos que fabrican, aunque no sean útiles y puedan ser nocivos para la salud. Peter Gøtzsche aborda en su último libro (2015) el campo de la psiquiatría moderna y asegura que ésta se ha simplificado hasta el extremo de limitarse a recetar los psicofármacos que la industria va lanzando al mercado. Describe a los psiquiatras como profesionales dedicados a recetar medicamentos a los pacientes sin saber realmente si van a funcionar.

b.- Fuerzan las legislaciones para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas. Es España tuvimos y tenemos pendiente todavía el caso de la Talidomida. Se puso en circulación –habiendo pasado todos los controles al uso- en 1957. Estuvo en el mercado nada menos que cinco años, dejando tras de sí miles de muertes y afectados –en España unos 10.000.

c.- Promueven el tratamiento de problemas leves o de mediana gravedad como indicios de enfermedades más graves (síndrome del colon irritable o trastornos de ansiedad) y anuncian ciertas enfermedades como epidemias para vender más. “A nadie le gusta que le engañen. Un grupo de médicos de familia denunciamos hace cuatro años que nos estaban engañando con la campaña de pánico que se desató con la gripe A. Ahora nos enteramos de que alguien ganó mucho dinero vendiendo humo. El medicamento Tamiflú que se empleó contra la gripe no vale para nada. Miles de millones de euros de los contribuyentes se tiraron a la basura”. Estas declaraciones son del médico de familia Salvador Casado. Otro caso escandaloso es el del colesterol. Es un gran engaño, fue un gran invento de la industria agroalimentaria americana. Lo retrata muy bien el documental El bluf del colesterol. Después de que en 1948 se publicara el estudio de Framingham sobre los factores de riesgo de sufrir un ataque de corazón -que apuntaba el colesterol como el factor número ocho- la industria convirtió el colesterol en el gran enemigo público. Entendió que si un tetrabrick de leche entera costaba un euro podía hacer que costara dos euros si era leche sin colesterol. Más tarde la industria farmacéutica norteamericana se sumó a la diabolización del colesterol: Merk produjo la primera estatina inhibidora de la síntesis del colesterol en el cuerpo humano.

d.- Incentivan a los médicos para recetar más, aunque no sea necesario. La industria farmacéutica paga viajes, hoteles, cursos, libros y comidas a los médicos para que asistan a sus reuniones formativas donde les explican las “bondades” de sus productos. John Ionnidis, de la Universidad de Stanford, ha descubierto suficientes pruebas de que los congresos médicos están al servicio de valores muy cuestionables que van en contra de la medicina y del sistema de salud. Peter Gøtzsche afirma que “Todo el proceso por el que nuestros medicamentos son investigados, aprobados y recetados ha sido corrompido. Esto implica manipular los datos científicos, pero también a casi cualquier persona que tenga influencia en el sistema, incluidos ministros de salud”. En 2016 dimitió el ministro rumano de salud, tras detectarse que la empresa proveedora, la farmacéutica Hexi Pharma, diluía tanto los productos que su efecto desinfectante era nulo. Además, el precio de venta era hasta diez veces superior al habitual en el mercado.  

 e.- El criminólogo John Braithwaite ha investigado a muchos altos ejecutivos de la industria farmacéutica. Los denomina “bastardos despiadados”, refiriéndose a la absoluta falta de ética y honestidad en el uso de toda clase de medios para presionar y corromper.

Pasemos al tema de los efectos secundarios de los medicamentos. El consumo de medicamentos CON RECETA causa en EE.UU. 200.000 fallecimientos al año. Es la tercera causa de muertes tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. “Los efectos secundarios de los medicamentos causan más muertes al año que las producidas por accidentes de tráfico y suicidios juntos”, declaró Bernard Bégaud, catedrático de Farmacología y exdecano de la facultad de Medicina de Bordeaux, durante el mediático juicio por un presunto fraude del laboratorio Servier, cuyo medicamento contra la diabetes, el Mediator, pudo causar la muerte a más de mil personas en Francia. El farmacólogo francés se muestra preocupado por las consecuencias para la salud del uso masivo de medicamentos "no necesarios". "En Francia se calcula que 18.000 personas mueren al año por efectos indeseados de medicamentos no necesarios", apunta.

Lo que he señalado en este artículo es sólo la punta del iceberg. Esta poderosa y corrupta industria es la que se dedica a desprestigiar a otros aspectos de la Medicina que sanan sin hacer uso de tanta medicación. ¿Haremos caso de sus críticas? Acaso, podemos fiarnos de la opinión de la Agencia Española del Medicamento, cuyos integrantes están relacionados directamente con los grandes laboratorios. Unos y otros han lanzado recientemente una nueva campaña contra la Homeopatía, una disciplina médica que cura con medicamentos baratos y que no presentan efectos secundarios. Los millones de casos de curación así lo certifican. Los lobos sanguinarios nos alertan de lo peligrosas que son las ovejas. ¡Tengamos cuidado con los lobos que ya asoman las garras tras una aparente cordura científica!

Francisco Capacete González

Filósofo y abogado.